lunes, 13 de octubre de 2008

¿Y si en verdad, sólo existe una oportunidad?

Y si, bueno, que yo no he dejado de pensar en el éxito que viene en mi vida. Coche, amigas, familia, buenas decisiones... siempre se incrementa la lista de responsabilidades. Me comienza a doler un poco la cabeza por aquello de mi capital. Espero que no sea para tanto.

Me llamaste el sábado por la tarde. No lo dudé y te invité a cenar. Esa noche fue muy larga para mi, y debo confesar que tuve algo de éxito. Tristemente no fue el tipo de hombre que busco. Mi intelecto está en otro nivel.
Al día siguiente, me llamaste una vez más. No pudimos vernos porque tienes como cinco veces más responsabilidades que yo. Esa es una cosa que me gusta mucho de ti, sin embargo, es la causante de que no nos veamos seguido. Ni modo, ahora a ver si quedaremos para el jueves.

Tengo que confesarte, que más allá de nuestra profesión, es una tristeza que mi memoria me haya traicionado. Creo que el trabajo de histérica histórica le está cayendo de peso. Muchas horas pude platicar de nuestra profesión, y pude platicar de ti. Te extraño. Quiero verte.

Me han dicho que será mejor que yo te tome a ti... sería un infortunio si me quedo esperándote y no me tomas nunca. En la Ciudad todo se vale. Tengo que pensarlo bien. También quiero estar segura de que no me voy a equivocar (aunque eso nunca se sepa).

Quiero que me llegue una señal, de que sólo se vive una vez.

1 comentario:

Una víctima casi perfecta dijo...

Mariposa, extranaba tanto tus entradas y ahora de repente hay tres!! no sabes lo feliz que me haces...ahora me pregunto...quien es el? quien es el soltero de esta historia? Ah y no es que ande mistica pero senales de que solo se vive una vez debe haber en esa ciudad nuestra...en esta, en la que vivo de prestado la senal la dan las hojas de otono, por muy lindas que se vean todas en tonos ocre, ya terminaron su labor...despues seran otras.
Abrazos para tus alas