miércoles, 9 de septiembre de 2009

Tres de agosto de 2005


Pero qué basura. Me encontré en una nota de una agenda electrónica el link anterior, y de inmediato pensé que quizá sería una sorpresa del destino, una información olvidada, o algún detalle que debía recordar. La nota es sobre el año del Quijote, me parece razonable. La fecha es la que es una basura.

Fue el tres de agosto de 2005, no sé por qué yo estaba tomando sola unas cervezas suecas, Cristina estaba conmigo como siempre, el nene de vacaciones con nosotras, y la Facultad se lee prometedora en las anotaciones que hice ese día, y los días alrededor de ese.

¿Por qué guardé ese link? ¿Por qué hice anotaciones? Pues porque mi locura no era suficiente, y tenía que estar sujeta a la vida del soltero tóxico, ciega de amor, ciega de pesares, sorda de malas decisiones. Gorda por tanto tinto y tantas fiambres. Gorda por floja, por desamor a mi misma. Me la pasaba escribiendo que el mundo se iba a acabar, pero que no importaba porque él y yo eramos eternos, y bla bla bla.

Me causa un poco de repulsión que una agenda me grite a la cara la realidad, lo dependiente que fui de un chico, que para todos los males no valía la pena. Algo debió haber tenido, supongo. Lo quise muchísimo, me dolió cuando se fue. Me dolió más cuando decidí no volver. Y así fue, no volví.

Si la locura no era suficiente, ¿qué tanto es tantito? ¿Por qué no encontraba yo el equilibrio? Y hoy me siento bien, las noticias buenas no han dejado de llegar, la buena ventura me llena hasta los oídos. El tiempo me ha sabido curar.

Las personas necesitan un poco de locura. De otro modo, nunca se atreven a cortar la soga y liberarse.
Nikos Kazantzakis.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Noticias viejas, ya pasó. ¡Ahora a vivir! YEAH! :)