En el calor del encuentro con el chico del cristal, platiqué muchísimo con Jazmín y con Madame Copo de Nieve. Como siempre le agradecí a Copo su sinceridad, me instó a la valentía, y al igual que Mafka en el café de Reforma222, me dijo que me ve muy decepcionada y que todo parecía una gran ironía, en la que el corazón no se ponía de acuerdo con el intelecto para hacer equilibrio.
Mientras tome las cosas como vienen no hay mucho problema, pero tampoco avanzo considerable distancia. Una vez que tomo decisiones y que me vuelvo a abrazar a las metas que deseo cumplir, entonces sí nadie me detiene, pero hay apariciones fastidiosas y desequilibrios que me echan la cabeza a andar. El dinero, el empleo, la Universidad, el posgrado que quiero estudiar, los labios que quiero besar.
Y aún cuando no sabíamos si sucedería el encuentro o no con el chico de la oficina de cristal, me instalé en el pesimismo de que nada tenía motivo para suceder. Jazmín casi me arranca la cabeza. El chico y yo tuvimos un interesante intercambio de correos electrónicos, lo que nos permitió que el pánico de ambos desapareciera. No entiendo la situación de dos personas que se atraen pero que no intentan estar juntas, no entiendo que no me comprendan que terminar un trabajo no es sencillo, que me angustia no hacer lo correcto, no entiendo como es que en mi subconsciente se siguen formando trampas para creer que todo va a suceder.
San Román me dijo que cuando me propongo algo lo consigo, le dije que tiene razón. Pero ahora ya sé cuál es mi límite; cuando se acabe la carne del asador hasta ahí habré llegado, aunque no haya ganado aún, no le volveré a apostar a ese número. Y no puedo dejar de lado la sonrisa que me aparece, cuando recuerdo que efectivamente la casa nunca pierde.
1 comentario:
Sos argentina?, te gusta o haz visitado aqui????
Un abrazo,Oscar de Bs As
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