jueves, 21 de mayo de 2009

Otro corazón roto

Para Mafka.

El año 2009 empezó con muchos cambios, muchas novedades y muchas pérdidas. Qué puedo decir de mi situación; me robaron el coche, me quedé sin trabajo, mi hermana se fue a mediados de diciembre, otras personas se fueron, se movieron, por decisión o por circunstancia se alejaron de mi entorno.

Por ahí del día 3 de enero, a mi amiga la diseñadora de modas le rompieron el corazón. El novio con el que había compartido cuatro años, así nada más la cortó por el móvil. Unos días antes, pocos, habían venido a mi casa por aquello de las fiestas. Se veían muy bien. Habían tenido problemas, como todos, pero así también los habían resuelto.

La chica diseñadora estaba segura de que él era the one. Total que luego nos enteramos de que este hombre había conocido a otra chica. Mi querida amiga lloró mucho y se deprimió mucho. Todos los días le llamé por teléfono para saber cómo seguía, qué pensaba y si poco a poco su vida comenzaba a tener otro panorama.

No es nada fácil. En muchas otras ocasiones, fui yo la del corazón roto y ella me soportó con todas mis depresiones y borracheras; con mis canciones malditas y mis lágrimas mientras comíamos sushi con sunomono. Lo mínimo que uno puede hacer para hacer que una gran amiga sobrelleve estas situaciones horribles del desamor, es llamar por teléfono, mandar mensajes al móvil y decirle que sobre todo, estaremos con ella.

Los chicos van y vienen. Unos se quedan, luego se arrepienten y se van. Otras veces somos nosotras las que decidimos que hasta ahí llegó el asunto; pero para todas estas circunstancias, se necesita el apoyo femenino y una buena taza de café (o una yarda enorme de cerveza). Las amigas, hermanas del alma, permanecemos.

A veces siento que me he vuelto un tanto inmune al amor. Y eso que muero por emborracharme de amor, de sumergirme nuevamente en el corazón de un chico y de preguntarme todo el día ¿estará pensando en mi? A veces siento que la coraza que por mucho tiempo quise ponerle a mi corazón para que no me lastimaran, se quedó perenne sobre éste y sobre mi alma.

Con todo y la fortaleza que suelo demostrar en estas situaciones, otras veces soy yo la que se desmorona, se enamora y entonces es cuando leo y re leo mi juramento de autoestima. Poco a poco aprendí a salir adelante y a abrir y cerrar los párpados de mis oídos y de mi corazón. Aprendí a no romperme cuando me rompen el corazón.

Y creo en él, tengo fe, soy optimista ante el amor.
Hoy, a otra hermana del alma, le rompieron el corazón. Salimos el viernes, hablamos ayer por la noche; en ambas ocasiones me dijo que se sentía un poco mal de que el chico no le mostrara interés y que no cediera un par de horas para verla.

Yo le explicaba que la Ciudad es cruda cuando a amor se trata. No es fácil congeniar con las distancias, el tránsito vial, el empleo y luego con el corazón. Le sugerí que tuviera paciencia, que los chicos finalmente se dan cuenta que también tienen que poner de su parte. Después de unas cuantas semanas de relación, generalmente uno congenia para quedar en algún lugar (yo siempre tuve al Auditorio Nacional de cómplice), o a alguna hora.

Total que esperando ese momento, en el que el chico pusiera por fin de su parte, los días siguieron pasando. Hoy me llamó por ahí de las 18. Me platicó que lo vería, pero que no sabía de qué hablarían ya que anoche ella le había dicho que la situación no era muy fácil de soportar.

Hablamos otra vez, casi a las 20. Llegué a casa como siempre, unos minutos antes de las 22. Mi amiga me llamó, el chico había terminado con ella, ¿por qué razón? No estamos seguras. El argumento que más peso puede tener -entre comillas- es que ella es demasiada pieza, así se lo dijo, "no te merezco". Okey, yo puedo entender la inseguridad de un chico, la competencia profesional y hasta a la miseria de corazón, de cariño. Pero no puedo entender que no se pueda luchar por alguien a quien -ya no digamos se ama- se estima o con quien se tiene química.

Ahí está el meollo del asunto. Mientras una, como chica, se esfuerza por superarse (en muchos sentidos), no entiendo por qué los chicos se dan por vencidos. Y entonces esa leyenda de "chica muy" se vuelve estigma, se nos ve como imposibles e inalcanzables y no es así. Somos chicas mortales, como todas las demás; la diferencia es que queremos más que la otra persona.

En otras circunstancias hubiera pensando que entonces una no debe creer, no se debe enamorar y debe comenzar a querer como ellos, pensando en que las personas somos desechables. Y no. No es así, y no debe ser así, y no debería seguir siendo así.

"No permitiré que te llames tonta, al contrario, tú lo intentaste, jugaste, cometiste el crimen y pagaste la condena. Tomaste tu decisión." -Le dije por teléfono, mientras ella sollozaba del otro lado. Hubiera querido correr a abrazarla para explicarle que efectivamente duele, pero que luego se nos pasará.

¿Cómo vuelve uno a amar después de tener el corazón roto?
¿De dónde demonios saqué fuerzas para salir adelante luego de que me bajó del coche de la peor manera posible?
¿Cómo pude volver con él luego de que me dijo que era imposible?
¿Cómo me repuse después de ese tiempo, en el que me dijo que no quería que entrara a la Universidad?
¿Cómo le perdoné, luego de que seguía con su anterior novia, regresó con ella y se casó antes de los seis meses siguientes?

¿Cómo es posible que, después de haber llorado por los ejemplos anteriores -que sucedieron en el espacio de diez años- todavía pueda sentir mariposas en la panza cuando un chico me cautiva?
¿Por qué Clío no puede venir cada que le prendo una vela, como vuelve el amor cuando le prendo la candelita que cabe en el candelero en forma de corazón?

¿De dónde saqué la fe, la esperanza y el optimismo?

No me sé las respuestas a todas las preguntas anteriores. Lo que sí sé, querida amiga, es que aquí voy a estar contigo; respondiendo furtivamente el móvil en mi trabajo, brincando líneas de Metrobús, yendo de compras, tomando tarros en el Salón Corona, haciendo transbordos en la estación Hidalgo, bailando techno, fumando Marlboro lights y haciendo todo lo que solemos hacer -y lo que más se nos ocurra- para que vuelvas a creer.

Yo seré quien escribirá la historia de lo que pudo haber sido. Afortunadamente me sé el final, y pude saber tu principio pasado porque me lo compartiste. No te preocupes. Y si flaqueas, tenemos muchas listas que palomear, muchos juramentos que hacer y tengo mucha fe y mucho amor que te puedo compartir.

Todavía tengo mi amor, y te puedo decir que te amo con todo el corazón.

Arriba, arriba, arriba, que las tesis y los diplomados no se hacen solos... Benditos trabajos que no son los ideales, pero que nos sacan adelante y nos dan para pagar los tacos, las cervezas y nuestros pecados fashionistas. Te quiero, guapa. No estamos solas.

2 comentarios:

copo dijo...

Qué fortuna que seas mi amiga. Qué fortuna que estes rodeada de amigas.
Qué de donde sacas fuerzas para volver a creer en el amor? De mujeres como tú que son amigas, hermanas del alma, que permanecen.
Te quiero china. Eres de esas pocas cosas buenas que pueden entrar en las fisuras de un corazón roto para curarlo desde adentro.
Arriba la cerveza y las canciones malditas!
Abrazo para tus alas
ps. Ojala tu amiga se fortalezca pronto.

Lilith dijo...

Todas a las que nos han roto el corazón desarrollamos una especie de caparazon... hasta que llega ese chico especial que te dice: "no tengas miedo de amarme" y entonces te armas de valor y le tomas la palabra, total lo peor que puede pasar es que seas feliz. Aún asi mientras se remienda ese corazón partio !Vivan las borracheras con las buenas amigas!!!
Que suerte tiene tu amiga de tenerte cerca!!!
Feliz Fin de Semana
TQM