viernes, 1 de mayo de 2009

Okey, es oficial.

Los párpados los tengo que poner en mis oídos, y el tapa bocas que no sabía que podía tener, ya se quedó sobre mis labios.

Cuando mi hermana Cristina se llenaba de sentimiento, siempre le decía que hablara, que gritara, que le dijera a esa persona que le causaba esas sensaciones lo que estaba sintiendo. Cristina siempre lo dejaba así, nunca le decía a la otra parte cómo le hacía sentir. A veces yo me enojaba y le decía que lo hiciera, que no era justo que las palabras se le quedaran hechas un nudo en la garganta.

Cristina, poco a poco, logró explicarme que no tenía sentido hacerlo. Le comprendí, tarde pero lo hice. Ahora yo, la que siempre habla hasta con los pies, soy la que me quedo callada.

Me bebí un frapuchino de té verde que me volvió a la vida. Me lo invitó el chico más ocupado -o que dice serlo- de la Ciudad. Pasó por mi sin saberlo, de sorpresa. Fuimos por un starbucks, mi favorito. Luego de regreso a mi casa. No hablamos mucho. Estuve callada. Mejor, porque no tenía mucho qué decir. Se dio cuenta. Hizo preguntas. No quise responder.

Volví a casa y él se quedó sin gasolina. Así es la vida. Compré cigarros. Revisé e-mails y ahí estaba: uno en el que decía que me extrañaba, que piensa en mi como no me imagino... y yo sin saberlo. Y él, petrificado una vez más al verme.

Sigo sin tener mucho qué decir. Y también creo que no, que más bien es como decía mi hermana Cristina, que a veces vale más la pena quedarse callado cuando de antemano sabemos que nuestro juicio no cambiará nada. Mejor ahorrarse la pena. Mejor quedarse callada.

No tengo ánimos para explicarle al chico más ocupado de la ciudad que esto que hace me provoca un nudo en la garganta, que de pronto las lágrimas me ruedan por la cara y que es cuando me siento como decía Tita: "Abandonada como el último chile relleno en la charola que nadie se quiere comer por temor a quedar como glotón; que aún cuando se lo querían comer, no lo hacían por miedo a demostrar que no habían quedado satisfechos".

Okey, es oficial...
Que el chico del lunar no me es indiferente. Que creo que le gusto al chico del lunar. Que soy la ex novia del chico pelirrojo; aún cuando no me lo pidió nunca, sí fui su novia. Que tengo fantasías con políticos. Que me afecta trabajar con noticias. Que no es lo mismo trabajar con las noticias de los años treinta, que con las noticias de diario. Que me gusta andar por ahí en ropa interior. Que la situación con el chico más ocupado de la ciudad me hace llorar. Que esta vez sí fui indiferente. Que me gusta estar con mi madre. Que no pinto ni pa'tener prospecto de pretendiente. Que todavía se me va el sueño. Que todavía tengo mucho que confesar.

1 comentario:

copo dijo...

A sacudirse de la cabeza y del cuerpo el sindrome del ultimo chile relleno!!
El chico mas ocupado de la ciudad se quedo sin gasolina y sin ti. Por lo pronto se lo merece.
Que eso no te ponga triste...no pierdas la fe asi como nunca pierdes el estilo. Tu dices que no pintas ni pa'tener prospecto de pretendiente, pero estas que ni pintada para conseguirte un gran pendiente! ya vendra,ya vendra, disfrutate...llora lo llorable y sigue guapisima!