Casi por esto odio los domingos. Parece que el mundo se confabula en mi contra para demostrarme que todos son felices menos yo. Ni siquiera hubo jeans de mi talla, y los vestidos negros no me gustaron del todo.
No quiero que me empiece a dar miedo la soledad. Maldita soledad que me mata los domingos.
La vibración la siento en la punta de los dedos de las manos. La ansiedad subiendo por los pies. Ayer preferí dejar el móvil en mi casa para no imaginar que iba a recibir una llamada. Para mi suerte recibí dos de un número que no conozco... no pude responder, no pude saber quién me llamó. Eso me pone mal. No soporto el anonimato. ¿Quién me llamó? ¿Volverá a llamar después? Me lleva. Encima el número nunca responde, cuando entra el famoso buzón de voz, sólo se escucha una voz que dice: "Salvador". Bueno, ajá, ¿salvador qué o de quién?
Tal vez yo no sirva para recibir sorpresas.
¿Y si esto es la peli de terror? Insisto, no me he dado cuenta.
1 comentario:
bueno yá sabesque no esun anonimo sino un salvador... de que? eso es lo que ahí que saber, veo que no solo yo tengo problemas con mis ex domingos, te propongo que trabajemos juntas, en una propuesta universal para matar el domigo y hacer doble sabado lunes martes miercoles jueves viernes sabado y sabado... lindo!!!!!!
Saludos!
xixi
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