martes, 27 de julio de 2010

Primeras veces.

Pocas veces hemos hablado de lo que él siente cuando está conmigo, lo que no significa que yo no lo sepa. Tiene sus maneras de hablar, de hacerse escuchar, de hacerme sentir lo que siente, aún cuando no habla mucho de eso. Yo en cambio, que poco me falta para hablar con mi pie -lo cual me hace muy feliz-, hablo todo el tiempo, río cuando no puedo sostener más la alegría en mi pecho, y escribo hasta en las servilletas de papel. Me he ido llenando, poco a poco, de hermosas primeras veces.

No sé a ciencia cierta cómo son las primeras veces que él ha tenido, y menos aún, cómo son las que ha tenido conmigo. No lo sé, porque no me lo ha dicho, pero he intentado saberlo.

Puedo darme cuenta de los ojos que me hace cuando le pido que me preste sus zapatos, cuando sin que se dé cuenta, ya me enrosqué a un lado de su cuerpo porque tengo frío; fue maravilloso mirarlo de reojo mientras me levantaba en la mañana y me ponía sus jeans para ir a desayunar; vestirme con su ropa, por ejemplo, lo hice casi inconcientemente y a él le sorprendió y le hizo bien llegar a ese punto de complicidad.

Esas noches, caray, benditas noches de tanto calor, las mismas que me hacen tiritar cuando muero de frío, pero que poco a poco hemos ido compartiendo. No sé cuántos días, tampoco llevo la cuenta de las noches, pero cada una ha sido una maravillosa primera vez.

Mirarme cómo sonrío cuando me miro en el espejo al salir de la ducha, cómo se me enredan las cuerdas vocales cuando me despido de él; otras veces, cómo mis ojos se han llenado de lágrimas cuando sé que no lo voy a ver pronto, cuando un viaje se aproxima, o cuando sabemos que nuestras profesiones tampoco se ponen de nuestra parte.

Me siento como niña en Día de Reyes. Me siento como cuando miro el mar luego de mucho tiempo. Uno puede no acostumbrarse a muchas cosas, o al revés, decidir acostumbrarse a todo de un jalón. Yo decidí jugarle a la filósofa, para poder seguirme sorprendiendo todas las noches, todos los días, cada que sale el sol, cada que toma mi mano mientras meto las velocidades del coche, cada que recorremos la misma ruta que ya sabemos a donde nos va a llevar, que sin importar que siempre sea la misma una y otra vez, quizá el destino cambie como cambiamos nosotros conforme pasa el tiempo.

También he aprendido que las primeras veces llegarán siempre que yo quiero que lleguen. Que el chico, aún cuando no me dice con exactas palabras lo que siente, también decidió llenarse de primeras veces porque junto con eso, decidimos también ser los últimos para muchas cosas.

Así, me parece que es como una infinita primera vez, que nunca termina, que está ahí, perenne, esperando que llegue a vivirla, a llenarme de ella, como me espera la primavera cada mes de marzo, como espero a la primera lluvia de la temporada para ponerme mis botas de hule y mi gabardina azul. Siempre es una primera vez, esperándome, como el amor que decidió no olvidarse de mi, me esperó a que llegara para llenarme de él.

Luego el otoño supongo que vendrá, con sus hojitas amarillas y color café a rodar por el pavimento; con mis botas de agua vueltas al clóset hasta el año que entra, con ese abrigo enorme en donde ahora sé por qué era tan grande, ese año por primera vez lo compartiré con él.


lunes, 26 de julio de 2010

El Yunque ataca de nuevo.

Por: Lydia Cacho.
Publicado en: El Universal.

Muertas, presas o sumisas, parece ser el eslogan político del gobernador de Guanajuato Juan Manuel Oliva, adalid de la ultraderecha que pretende crear en Guanajuato el modelo de políticas públicas que una facción del PAN quiere para todo México.

Guanajuato es el estado con el más alto índice de suicidios del país. Cientos de jóvenes se han quitado la vida luego de enfrentarse a relaciones violentas sin salida, a un ambiente sociopolítico represor, persecutorio, que les arrebata alternativas de vida y libertad. El asesinato de homosexuales y la hostilidad en su contra han sido documentados. Coludido con el congreso estatal, el gobierno de Oliva se niega a aprobar la ley de acceso a las mujeres a una vida libre de violencia, que por decreto federal todos los estados aprobaron. Ser mujer o joven en Guanajuato es un peligro y el estado hace todo para acotar libertades y limitar la educación, con un tinte religioso ortodoxo.

Contraviniendo la norma oficial de la Secretaría de Salud, el gobierno prohibió la venta de anticonceptivos de emergencia en el 2009, promueve la abstinencia, desacredita el uso del condón y de anticonceptivos. El reportaje de Cristina Pérez en EL UNIVERSAL (“Guanajuato: sin derecho a disentir”) revela que en 2007 se registraron 81 mil 103 embarazos adolescentes en Guanajuato, y para 2009 el número ascendió a 97 mil 700. Asegura que 190 mujeres fueron denunciadas por abortar y nueve se encuentran en prisión purgando penas por homicidio, como producto del aborto. Primero les quitan la educación y protección y luego las castigan por no tenerla ni usarla.

Por cada 100 hombres víctimas de violencia masculina hay 545 mujeres. A pesar de las estadísticas el gobierno panista decretó la desaparición de los Centros de Atención a Víctimas bajo el precepto de que las mujeres deben aprender a convivir y evitar el divorcio. Así, el gobierno de Oliva envía el mensaje oficial de que la violencia intrafamiliar es permitida y que los maridos tienen derecho a maltratar a sus parejas impunemente como si se tratase de un asunto privado.

Hace años que la sociedad civil de Guanajuato ha denunciado la creciente represión en el estado que prohijó a Vicente Fox y que cuenta con vehementes representantes de la organización de ultraderecha El Yunque.

La directora del Instituto de la Mujer habló sobre falta de valores morales ejemplificando los males sociales con mujeres que se hacen tatuajes. El gobernador Oliva le respondió, no por defender la libertad de las gobernadas, sino porque sus hijas están tatuadas y aseguró que su prole sí tiene valores. Y si las hijas del góber pudoroso vivieran violencia doméstica, ¿aprobaría la ley? O si abortaran, ¿defendería el aborto?

Los gobiernos de Guanajuato y de Jalisco proyectan, y transforman en norma, una forma de pánico moral religioso trasnochado producto de la ignorancia. Es un falso conservadurismo propio de cacicazgos con una rigidez moral que imponen a la sociedad, pero que ellos no están dispuestos a asumir en lo personal y familiar. México ha reconocido como un problema de salud pública el grave el daño causado en mujeres, hombres e infantes por las dinámicas de la violencia dentro del hogar. Oliva y la facción que controla Guanajuato aplican una política regresiva plagada de ilegalidades contra la población, eso es lo verdaderamente inmoral.

domingo, 11 de julio de 2010

Cuando se deja atrás el trópico candente

Dudé si había sido un sueño... hasta que me desperté y vi el ramo de rosas sobre mi buró a un lado mío.

Hace mucho tiempo que no me regalaban flores, pero eso no importa. Hace tiempo que no me regalaban flores de felicitación, y creo que las circunstancias hacen que este ramo increíble de rosas de colores, sea muy especial.

Oficialmente he andado como zombie los últimos diez días, he caminado como si estuviera en una duermevela que no termina, que ni me hace quedarme dormida, pero que tampoco me puedo despertar del todo.

Un poco planeado, un poco por el azar, me dediqué a hacer las cosas que no pude hacer los últimos meses. Para eso también fue necesario estar un tanto desconectada de lo que pasaba en el Distrito Federal y de lo que pasaba en los periódicos, de las noticias, de la radio que siempre me acompaña. Me olvidé de todo unos días, unos muchos, unos pocos, como sea me dediqué el tiempo que me hacía falta, y que me permitió ver las cosas desde una óptica diferente.

Los triunfos no llegan solos, y uno tampoco llega solo a la cima. Aún cuando hubiera querido estar cerca de muchas personas, no fue posible y no era tampoco el momento para hablar, para hacer llamadas por teléfono o para mantener el contacto postal. Simplemente hay días en que uno sólo debe estar en silencio.

Luego, de regreso, cuando me di cuenta que se me olvidaron muchos detalles, que no hay fotos ni imágenes que den cuenta de lo que sucedió, me sentí bien y me gustó no tener registro de las cosas que pasaron.

Es oficial, otra etapa viene en camino, otra puerta que se abrió, otro mundo que hay que explorar y que me permitirá seguir con las conquistas que me hacen falta, con las exploraciones que inundarán mi panorama, y con el conocimiento que enriquecerá mi alma.

No llegué sola, la puerta no se abrió sólo porque giré la perilla, ya lo he dicho, y me hace sentir completamente feliz el hecho de que las cosas se pueden compartir.

Me parece que todavía no tengo muy claras las ideas. Me siento todavía como si estuviera viviendo dormida. Sé que esto es real, que la maravilla no sólo ocurre detrás de la ventana, con las cortinas cerradas, y cuando en el cielo sólo se miran las estrellas.

No me acuerdo muy bien cuál es el nombre de la tesis que propuse, cuándo es el día que todo empezará, cómo fue que me enamoré de él, y quién me enseñó a nadar. La memoria también necesita vacaciones, y como si fuera el auto que guardo en el garage, necesita del tiempo suficiente para calentarse y poder arrancar.

Estoy feliz, es oficial.

Juramento de Autoestima.

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque de pronto nada vale la pena, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe investigar Historia como tu. Si ya lo dicen tus amigos, eres ejemplo de constancia y de buenos sentimientos. Y también lo dicen tus lectores: la Historia que escribes vale toda la pena. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener la familia de tus sueños, y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente, inteligente y por ser amorosa. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.

martes, 29 de junio de 2010

No es normal.

¿Sabes como es esta sensación de querer dormir por horas o días enteros? Hace mucho que no me acordaba de ella, y creí que no volvería a acordarme nunca.

Tengo ganas de morirme, sí, ya sabes, de entrar en este estado de conciencia inconciente en el que no sabes que pasa alrededor tuyo; en el que ya no sabes si es día o noche, en el que no sabes si fue ayer u hoy cuando te dieron todas estas desilusiones y te escribieron todas estas estupideces.

Todo pasa, todo siempre se acaba, y esto también pasará.

Que alguien me diga por favor, que dentro de toda mi locura, esto no es normal.

miércoles, 23 de junio de 2010

Otro cable a tierra.

Anoche, luego de escribir el (pen-) último post y antes de quedarme dormida, me acordé que sí tengo un pendiente todavía por escribir: Las fantasías en Carrusel que le prometí a mi amigo Presidente de la Nueva República de Babel.

Me adelanté y se me fue el avión por un momento. Supongo que es un poco de estrés y cansancio acumulado.

Así que no es oficial, o lo fue por unas horas, pero bueno, digamos que todavía tengo un escrito pendiente, tengo un ultimátum y tengo una línea muerta que tengo que terminar.

Todavía tengo un cable a tierra.

martes, 22 de junio de 2010

Como perro sin dueño.

Esta es la primera noche, desde septiembre del 2002, que duermo sin tener un escrito pendiente.

Es oficial: no tengo nada que escribir.

Quisiera que esta noche hubiera sido especial, y que me estuviera esperando mi cama para dormir muchos días, en lo que salen los dictámenes pendientes, en lo que otras personas leen lo que ya no me hace falta escribir, lo que me esforcé por disertar, lo que ¡por fin! Pude terminar de redactar.

La noche es la misma de siempre.

Y supongo que así es sentirse como perro sin dueño, oficialmente sin ninguna línea muerta, sin ningún ultimatum que cumplir, sin ninguna fecha que me alcance.

¿Y ahora qué? Supongo que el mundo es mío, son infinitas las posibilidades, y todo depende de la decisión que tome.

Estoy agotada, me siento muy cansada; y aunque no pueda, me merezco intentar al menos conciliar el sueño.