jueves, 26 de febrero de 2009

Lo que hacen cinco minutos de sueño profundo

Anoche, cerca de las tres de la madrugada me acosté pensando en Sergio Aguayo y en su manera de escribir la historia; me acordé de su barrio de Guadalajara, del Tenebras, de su banda los Vikingos y de su carrera intelectual que tanto me... ¿excita? (digo no sé si me excita, pero es un hombre que me parece muy interesante). Me acordé también de la canción Los chicos de Andrés Calamaro, de mi hermana Cristina, del gato ronroneándome en la oreja... y me quedé dormida.

A las cinco me levanté. A las siete -más o menos- el gato pidió salir. Me volví a acostar. Prendí la radio y me quedé profundamente dormida escuchando las noticias.

Y en una "cabeceadota" de esas en las que ya no se siente el "chicoteo" del sueño, me vi de la mano de Barack Obama, en una casita duplex pintada de color amarillo huevo. Estábamos riéndonos y colgando unos cuadros en las paredes, también tomábamos algo en vasitos chaparros medios coquetos. Barack se veía re bien, me decía cosas lindas y sonreía. De pronto me dijo "no te puedo ver como quisiera, pero tampoco te puedo dejar, dame tiempo, Michelle... ¡¿Michelle?!" Y ahí estaba, Michelle Obama en la puerta de la casita duplex y Barack ¡se salía por la ventana! Michelle y yo, grandes amigas, nos sentábamos a tomar café y galletitas -que ya estaban acomodadas en una mesita ratona- como si nada en la vida.

¡Soñé que era la mistress de Barack Obama!

Me consta que no fueron más de diez minutos de sueño profundo porque mi celular sonó. Respondí. Luego pensé "órale, qué heavy". Me levanté y me metí a bañar. Las noticias seguían sonando.
Vaya sorpresa que me trajo el sueño de cinco minutos después de una noche de insomnio. ¿No hubiera sido más lógico soñar con el primero? ¡¡¿Por qué Obama?!!

Ni la memoria es suficiente

Tomo café y miro por la ventana. Intento hacer una recapitualción de lo que ha pasado desde octubre. Repaso las cosas en mi cabeza una por una, una y otra vez para saber qué estuvo mal y no sé cuál fue el error. Algo debí hacer mal. Todavía no lo sé.

Quizá no debí comprar el coche (para lo cual no debió haberme ido tan bien el año pasado) o tal vez no debí aceptar la invitación al bar irlandés. Igual y tampoco debí enfiestarme en tacones y a lo loco. Debí despedirme de mi hermana. No debí aceptar un reencuentro con el pasado.

Y lo hago hoy...
Justo a un mes de que me robaron el coche. Andrés todavía no da señales de vida. Quiero pensar que cuando lo vayan a desvalijar, los rateros se darán cuenta de que es un coche viejito y entonces lo dejarán olvidado en una banqueta.
Luego me acuerdo de que es único, de que en la calle me detenían para ofrecerme comprarlo y que estaba en perfecto estado. Y entonces abro los ojos a la maldita realidad: Andrés no va a volver porque seguramente los rateros saben que es un coche de exhibición, tan bonito, tan valioso, que era objeto de robo.

También hago esto hoy, que me doy cuenta que hay cosas que tengo que vivir. Tenía que vivir de lleno mi profesión, vivir de ella, ganar mi propio dinero y hacer una inversión. Que duele cuando se pierde, sí, pero supongo que es la ley de la vida.
Y respecto a las fiestas en tacones... ¿Quién tiene la última palabra sobre las fiestas? ¿Alguien sabe cuánto es suficiente?

Y por último.
Viéndolo fríamente, no me deben acongojar los encuentros con el pasado porque de hecho a eso me dedico. Una vez escribí que investigar de hace 70 años me ponía mal, me hacía una chica de color sepia y creo que no es así: al contrario, saber de esos años me hace diferente y especial.

Repaso todas las cosas en mi cabeza una y otra vez para darme cuenta qué salió mal y no encuentro la respuesta. Tomé todas las precauciones -de todo tipo- que conllevaban las decisiones (o riesgos) que fui tomando. Lo que estuvo en mis manos no se echó a perder.

De pronto me veo en el espejo y siento que no tengo nada. Perdí todo lo que procuré o anhelé. Y luego alzo la vista y leo el papelito que está pegado en el marco del mismo espejo que dice "sólo te tienes a ti misma" y pienso que sí, pero no del modo "córtate las venas".

Las decisiones son mías, generalmente estoy sola pero a pesar de que "la soledad es la ecuación de la vida moderna", he dejado de hablar sólo con mis pies, tengo a mis padres, a mis hermanas y a mis amigos.

Efectivamente tengo las manos vacías en este momento, pero voy a creer que no será por mucho tiempo.

martes, 24 de febrero de 2009

¿cómo quito los elementos emergentes de mi blog?

¡Ey, ey, eeeeeeeeeey!
Mi blog está infectado, enfermo o qué sé yo. Algún chistosito le puso una publicidad con una ventana pop-up ¿alguien sabe cómo quitársela?
Ayúdenmeeeeeeeeeeeeeee por favor.

O bueno, ¿podrían decirme si al abrir el blog les aparece? Porque pensándolo bien, qué tal si es mi lap la que está malita.

Gracias.

lunes, 23 de febrero de 2009

... (lo que no debió haber sido)

Y qué pesadilla si los hubiera visto sentados alli, juntos, al mismo tiempo: mi padre y mi amante en el mismo coche. ¿Qué se hace en esos casos? Supongo que así es y supongo que así ha sido. Además son riesgos que se toman, que se toman.
De regreso de Madrid coincidieron en el aeropuerto ¿eso es posible?, quizá las bromas del destino sean más graves de lo que me imaginé. Debería entonces dejar de buscar esos encuentros. Nunca debió aceptarle la copa en el bar (nunca debí).
Y por más que le haya gustado y que no haya podido conectar con él, ¿qué se gana investigando sobre una persona? Será mi perdición y seré la perdición de otro. ¿Para qué se busca el contacto con alguien que ni siquiera se sabe si se tendrá algo de compatibilidad? A veces pienso que quizá sea supervivencia, como animales, ahí van, ahí llegan.

La Ciudad necesita una limpia.

Duermevela



Poco a poco aquí vengo de regreso, a las mismas, al mismo infierno porque ya hizo mucho frío.

Poco a poco me han dado ganas de ponerme a escribir como lo hacía antes, hace muchos años, antes de decidir convertirme en historiadora y antes de decidir no estudiar letras clásicas.

Poco a poco vuelvo a las andadas, de donde soy y de donde -ahora me doy cuenta- no me quiero ir.

Todavía tengo algo de insominio. Los encuentros en la Ciudad han estado a la orden del día. Me llevaron de la mano a conocer otros rostros y otra música. Lo vi, pero no con mis ojos y sin querer me ha gustado tocarle el pelo, verle la nariz y tomar café con mis guantes de piel puestos.

La noche me ha dejado de dar miedo. Después de esos nuevos rumbos, caí rendida en mi cama, en los brazos de Morfeo como hacía meses que no me recibía. Todavía no tengo mucha hambre pero imagino que será lo próximo que me regresará, el buen apetito.

¿Te acuerdas de los sopes de la Portales? Yo no me acordaba, mi memoria de histérica histórica no fue suficiente. El sábado me acordé de ti y luego de los sopes y luego fui a la Portales. También me acordé de Madame Copo y del chico más ocupado de la Ciudad.

Los días me han pasado a duermevela.

Me reencontré con el dueño de la firma de mi muñeca. Su Naturaleza Sangre hizo que me levantara a respirar. Muchos recuerdos regresaron (debes creer que ya no guardo tantas cosas en mi cabeza), no en vano la escuché en la regadera, hacía frío y sonaba fuerte; fui a otros conciertos después de ese pero ninguno fue igual.

No creo en casi nada que no salga del corazón.

Nueva es esta casa, es nueva para mi
tampoco es tan nuevo, vivir ya sin ti.
De nuevo aquí en el barrio y los muchachos me ven,
vuelvo nuevo y empiezo otra vez,
vuelvo nuevo y me pierdo otra vez,
vuelvo nuevo y te quiero otra vez.

Y pasa lo mismo de antes "todo empieza siempre una vez más" y generalmente me gusta lo mismo. A veces no me reconozco cuando me veo en el espejo: estoy notablemente más flaca y el pelo a veces se me alisa. Hoy estuve en la Facultad desde temprano y la vi igual y a ratos diferente, creo que soy yo la que ha cambiado: ya no soy alumna, me comencé a dedicar a lo que más me gusta y tengo nuevas resposabilidades.

Poco a poco he ido tomando decisiones firmes y quizá eso también me sorprende: los impulsos me siguen, me llaman, cuando de pronto me doy cuenta que no debería ser así. Supongo que no tiene nada de malo, me pasa sobre todo cuando mi alergia a la estupidez se hace presente y ¡zim zam zum! digo lo que estoy pensando. Muchas veces va bien, otras... debería pensarlo dos veces.
Y cuando lo pienso dos veces me tardo mucho, se me olvidan las cosas y mis dedos no responden a lo que mi cabeza quiere que escriban. ¿Te pasa a ti también?

Hoy ya llevo un cafesote enorme y dos cocas light. Supongo que si sigo así tampoco podré dormir.
La canción del Teatro Metropólitan me llena, la siento en todo el cuerpo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Píldora bendita

Ciudad de México. Para muchos, la ciudad más grande del mundo. Para algunos otros, la ciudad más grande de occidente. Para mí, la Ciudad donde nací, la capital de mi país, la capital de la intelectualidad de América Latina, el escenario de las historias de amor, Historia misma por excelencia.
Por donde le quiera ver, es una ciudad que te permite el cambio, comenzar de cero, hacerle de muchas cosas al mismo tiempo. Decía mi abuelita Tere que en México nadie se muere de hambre porque siempre sobra trabajo, el chiste es querer trabajar.
Ciudad -también- de caos vial, de secuestros, de contingencia ambiental y de marchas y de manifestaciones. Ciudad de vida nocturna y de vida ilícita. Ciudad de obras viales y de 7 km/h andando en coche -en promedio-. Ciudad con ciudades dentro.
Ciudad de metamorfosis y ¡qué suerte! porque me sale bien metamorfosear.

Ciudad sin memoria.
Dicen algunos historiadores y muchas personas que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. Yo no sé qué tan cierto sea esto. Me inclino a pensar que el hecho de hacer nueva historia o de hacer progreso le corresponde a los protagonistas o al escritor de la historia, léase historiador. (Hace mucho que no me siento a hacer historiografía y mucho más que no escribo de ella, así que mejor aquí le paro). Y tampoco sé qué tan malo -o bueno- resulta borrar la memoria. Por diferentes circunstancias mi Ciudad ha vivido sin memoria, y algunas veces pienso que le ha resultado bien.

Ayer leí una noticia que se llama Una píldora puede borrar la memoria. Me acordé de que hace unos meses escribí una entrada que se llama Aspirinas para el desamor. Bueno pues no tan perdida estuve, ahora resulta que científicos de la Universidad de Ámsterdam han desarrollado un fármaco que puede bloquear los recuerdos que causan el estrés postraumático. Se creía, hace algunos años, que los recuerdos consolidados en la memoria no se podrían modificar. Bueno pues ahora se sabe que sí es posible "traslaparlos" o de plano hacer que la memoria no los vuelva a identificar.

Y mi cabeza sigue...
Si todo fuera como una píldora, carajo ya habría tomado el mundo entero: y hubiera probado muchos otros sabores.
La píldora borra memoria me hace reír, porque me hace pensar buenos finales. Supongo que si olvidara muchas de las cosas que no me ponen bien no sería la misma persona, también supongo que si la tuviera aquí enfrente lo pensaría dos veces antes de tomarla. Después de todo, la ansiedad no se ha acordado de mi desde hace mucho (y Clío tampoco).

Mariposa Tecknicolor según Lilith

Lilith dijo:
El viernes iba manejando con el radio prendido en cualquier estación, solo para amortiguar el ruido externo y que escucho Mariposa Technicolor, la, la, la... debo confesar que yo no conocía esta canción de Fito y prefiero imaginar que la compusieron para ti, la mariposa que trae color a la gris capital (tambien una interpretacion muy personal).

¡Gracias Lilith! Sólo para ti y para todas las mariposas del mundo, en el Teatro Metropólitan sólo sonará Mariposa Tecknicolor hasta que otra rola se me ocurra. Ja ja.

Y para Madame Copo, sólo por ser fan de Joaquín Sabina y yo de Andrés Calamaro, en el Auditorio Nacional sonará la rola de Calamaro que Sabina canta en el disco Cantando al Salmón vol. II: Todavía una canción de amor.

GRACIAS AMIGAS, gracias por mantenerme en vuelo estos días tan de terror.
Las quiero mucho.