¿Cuál es tu soundtrack hoy?
martes, 6 de enero de 2009
lunes, 5 de enero de 2009
¿Cuál gran Tenochtitlán?
por: Jean Meyer.
publicado en: El Universal, el domingo 4 de enero de 2009.
Carlos Fuentes pronunció un discurso, “La ciudad es nuestra dignidad”, cuando las autoridades de la capital le entregaron la medalla 1808. Recordó que cuando nació en 1928, México rayaba el millón de habitantes; cuando yo llegué, en 1965, festejaba sus 5 millones; ahora… La mitad de sus muchos millones viven en el DF y el resto en 59 ciudades periféricas que pertenecen casi todas al estado de México, pero Toluca, Cuernavaca, Puebla y Querétaro entraron en órbita.
Carlos Fuentes dijo que “una ciudad es resultado de aciertos y errores —de sus gobiernos, de sus habitantes—. Pero pocas ciudades, como la nuestra, poseen señas más claras del error de una muerte y el acierto de una resurrección… Enterrada y enterada, la ciudad de México tiene, si la quiere, la oportunidad de proyectar su porvenir manteniendo lo mejor de sus pasados y desechando lo peor de sus presentes a fin de tener un futuro no perfecto, pero sí vivible… ¿Qué ciudad queremos para el porvenir? ¿Cómo puede la ciudad, si no igualar a sus clases, sí disminuir sus diferencias? La pregunta es política, económica y social. Pero también es ciudadana”.
Por lo tanto necesitamos un serio proyecto para México metrópolis, para la gran México, ciudad capital pero también epicentro de una amplia región y nexo estratégico entre nuestro país y el mundo. La dinámica metropolitana, entre global y local, la concentración de población y recursos, el peso cultural, todo podría tener efectos positivos para la ciudad, la región y la nación, en términos ecológicos, sociales y políticos, siempre y cuando no dejemos correr sin control la bola de nieve.
Entramos en el siglo de las megalópolis, de las ciudades multimillonarias, de manera que el problema no es mexicano y nos podemos inspirar en la experiencia de otras grandes ciudades. “El porvenir de la gran México”… ¿Sueño despierto? Nos sobra la gente con talento, preparación, imaginación, pero los políticos que son tan especuladores, en busca de ganancia rápida, como los tiburones del negocio inmobiliario, no tienen ningún interés en escucharlos.
Queremos, podemos tener una ciudad moderna y competitiva en el plan mundial: metrópolis significa un conjunto demográfico y económico que desborda los límites administrativos y políticos del DF. Allí empiezan los problemas, a la intersección de los poderes del gobierno federal, del DF, de los estados de Hidalgo, Morelos y Puebla. Nomás acuérdense de las historias de aeropuerto, Metro y trenes…
México, la pequeña del DF y la grande, debe volverse una verdadera metrópolis, mental e institucionalmente, no para adaptarse a las fuerzas de los intereses económicos privados, tampoco para imponerse a las otras ciudades y metrópolis regionales, sino para el bien de todos, empezando por sus habitantes. ¿A poco no les gustaría vivir en una ciudad liberada de la pesadilla de unos desplazamientos imposibles que despilfarran cada día millones y millones de horas de vida y contaminan el aire que respiramos, como resultado de los embotellamientos?
Eso implica que de aquí en adelante no se invierta ni un centavo en mejorar el tráfico automóvil, empresa vana y suicida. Todo para el transporte público, para Metro, tranvía y trenes de cercanía. Y algún día nuestros hijos volverán a construir vías modernas de ferrocarril y trenes rápidos que conectarán con Guadalajara y Monterrey, mientras que trenes de carga acabarán con el rosario de cientos de miles de camiones. ¿Sueño? Sí, pero es un sueño perfectamente realizable y volveremos a vivir en la región más transparente del aire, y nos sentiremos como en Oslo o Vancouver, con los volcanes a la vista todo el santo día.
Es posible, nos dice incansablemente Enrique Peñalosa, quien fue alcalde emprendedor de Bogotá; él cree que las grandes ciudades son lugares donde todo puede ocurrir, lo mejor y lo peor, lo peor siendo la falta de planificación cuando se deja imperar la brutal ley de la selva especulativa. Una señal de enfermedad, dice Peñalosa, es la construcción de malls, esas malditas “plazas comerciales”. México y las otras ciudades del país no necesitan más plazas comerciales; necesitan más espacios verdaderamente públicos, como parques, jardines, plazas y bibliotecas, ciclovías de verdad y no de caricatura.
Todo lo contrario de lo que estamos viviendo ahora, con la delegación Miguel Hidalgo como botón de muestra de lo que no se debe hacer ni permitir, lo que se permite y hace entre Costco y la torre de Pemex.
jean.meyer@cide.edu
Profesor investigador del CIDE
Carlos Fuentes pronunció un discurso, “La ciudad es nuestra dignidad”, cuando las autoridades de la capital le entregaron la medalla 1808. Recordó que cuando nació en 1928, México rayaba el millón de habitantes; cuando yo llegué, en 1965, festejaba sus 5 millones; ahora… La mitad de sus muchos millones viven en el DF y el resto en 59 ciudades periféricas que pertenecen casi todas al estado de México, pero Toluca, Cuernavaca, Puebla y Querétaro entraron en órbita.
Carlos Fuentes dijo que “una ciudad es resultado de aciertos y errores —de sus gobiernos, de sus habitantes—. Pero pocas ciudades, como la nuestra, poseen señas más claras del error de una muerte y el acierto de una resurrección… Enterrada y enterada, la ciudad de México tiene, si la quiere, la oportunidad de proyectar su porvenir manteniendo lo mejor de sus pasados y desechando lo peor de sus presentes a fin de tener un futuro no perfecto, pero sí vivible… ¿Qué ciudad queremos para el porvenir? ¿Cómo puede la ciudad, si no igualar a sus clases, sí disminuir sus diferencias? La pregunta es política, económica y social. Pero también es ciudadana”.
Por lo tanto necesitamos un serio proyecto para México metrópolis, para la gran México, ciudad capital pero también epicentro de una amplia región y nexo estratégico entre nuestro país y el mundo. La dinámica metropolitana, entre global y local, la concentración de población y recursos, el peso cultural, todo podría tener efectos positivos para la ciudad, la región y la nación, en términos ecológicos, sociales y políticos, siempre y cuando no dejemos correr sin control la bola de nieve.
Entramos en el siglo de las megalópolis, de las ciudades multimillonarias, de manera que el problema no es mexicano y nos podemos inspirar en la experiencia de otras grandes ciudades. “El porvenir de la gran México”… ¿Sueño despierto? Nos sobra la gente con talento, preparación, imaginación, pero los políticos que son tan especuladores, en busca de ganancia rápida, como los tiburones del negocio inmobiliario, no tienen ningún interés en escucharlos.
Queremos, podemos tener una ciudad moderna y competitiva en el plan mundial: metrópolis significa un conjunto demográfico y económico que desborda los límites administrativos y políticos del DF. Allí empiezan los problemas, a la intersección de los poderes del gobierno federal, del DF, de los estados de Hidalgo, Morelos y Puebla. Nomás acuérdense de las historias de aeropuerto, Metro y trenes…
México, la pequeña del DF y la grande, debe volverse una verdadera metrópolis, mental e institucionalmente, no para adaptarse a las fuerzas de los intereses económicos privados, tampoco para imponerse a las otras ciudades y metrópolis regionales, sino para el bien de todos, empezando por sus habitantes. ¿A poco no les gustaría vivir en una ciudad liberada de la pesadilla de unos desplazamientos imposibles que despilfarran cada día millones y millones de horas de vida y contaminan el aire que respiramos, como resultado de los embotellamientos?
Eso implica que de aquí en adelante no se invierta ni un centavo en mejorar el tráfico automóvil, empresa vana y suicida. Todo para el transporte público, para Metro, tranvía y trenes de cercanía. Y algún día nuestros hijos volverán a construir vías modernas de ferrocarril y trenes rápidos que conectarán con Guadalajara y Monterrey, mientras que trenes de carga acabarán con el rosario de cientos de miles de camiones. ¿Sueño? Sí, pero es un sueño perfectamente realizable y volveremos a vivir en la región más transparente del aire, y nos sentiremos como en Oslo o Vancouver, con los volcanes a la vista todo el santo día.
Es posible, nos dice incansablemente Enrique Peñalosa, quien fue alcalde emprendedor de Bogotá; él cree que las grandes ciudades son lugares donde todo puede ocurrir, lo mejor y lo peor, lo peor siendo la falta de planificación cuando se deja imperar la brutal ley de la selva especulativa. Una señal de enfermedad, dice Peñalosa, es la construcción de malls, esas malditas “plazas comerciales”. México y las otras ciudades del país no necesitan más plazas comerciales; necesitan más espacios verdaderamente públicos, como parques, jardines, plazas y bibliotecas, ciclovías de verdad y no de caricatura.
Todo lo contrario de lo que estamos viviendo ahora, con la delegación Miguel Hidalgo como botón de muestra de lo que no se debe hacer ni permitir, lo que se permite y hace entre Costco y la torre de Pemex.
jean.meyer@cide.edu
Profesor investigador del CIDE
I want to believe
Voy a creer que puedo terminar de escribir un libro y correr el maratón dentro de diez meses. También voy a creer que puedo volver a pesar los kilos que le corresponden a mi estatura; que seré una chica sana como cuando era niña y que me podré enamorar una vez más.
Tendré confianza en que algún día me podré comprar un brillante y que le podré cocinar al hombre que quiera vivir conmigo.
Debo tener un poco de fe en que los happy endings sí existen, de alguna u otra forma sucederá (dice mi hermana Maricarmen que debo creer que el hombre que quiera vivir y compartir el resto de su vida conmigo sí existe). Quiero creer que alguien me querrá tal cual soy, con mis defectos y virtudes; también creeré que puedo dejar de ser una roñosa-grinch-eterna y trabajaré arduamente en ello.
Me sentiré afortunada por estar incluida en un proyecto institucional, porque les interesa mi investigación, mi trabajo y mi punto de vista.
Más me vale, también, darle conclusión a mi Radionacional.
Estoy segura de que podré estudiar un posgrado para lo cual debo obtener mi título primero; sé que terminaré todos mis collages inconclusos y de que haré unos nuevos. Renovaré la decoración y me sentiré mejor para trabajar en casa.
Se me va a quitar el miedo, voy a volver a confiar. Seré yo misma una vez más.
Quiero seguir siendo libre. Quiero ser feliz.
Yo creo y con eso basta.
domingo, 4 de enero de 2009
Sopa Quemagrasa
Esta sencilla receta puede servirnos de comodín para bajar volumen en una semana. Dicho régimen está diseñado por un grupo de especialistas del Secret Heart Memorial Hospital, de Estados Unidos, quienes buscan que sus pacientes puedan perder peso rápidamente antes de una intervención quirúrgica de corazón.
La práctica demuestra que la reducción es de alrededor de cuatro kilos.
Ingredientes:
6 jitomates
6 cebollas grandes
1 ramillete de apio
1 col
2 pimientos verdes
Todo esto se tritura y luego se adereza con sal y pimienta al gusto.
Este caldo vegetal denominado “sopa quemagrasa” se toma de la siguiente manera, según cada día de la semana:
Día 1. Se toma siempre que se tiene hambre y las veces que se desee, junto con fruta.
Día 2. Se toma con verdura de hoja verde.
Día 3. Se toma con una papa grande al horno con un poquito de aceite de oliva por la noche y toda la fruta más la verdura que se desee, excepto plátano.
Día 4. En este régimen se recomienda comer sólo la sopa, entre tres y seis plátanos al día y tantos vasos de leche descremada como se desee.
Día 5. Se debe ingerir entre 125 y 150 gramos de pollo sin piel o pescado, más la sopa.
Día 6. Este es el día más premiado: dos o tres bisteces de carne (desayuno, almuerzo y comida), junto con seis tomates frescos pelados, toda la verdura que se desee, entre cinco y ocho vasos de agua para eliminar el ácido úrico de la carne, y la sopa, al menos una vez al día.
Día 7. Se debe comer arroz integral con cáscara, hervido o al vapor, jugos de frutas naturales sin azúcar o diluidos en agua, verduras hasta llenarse y el último tazón de sopa.
Esta sopa es depurativa y desintoxicante, la reducción de peso se debe a la disociación alimenticia, muy baja en grasas y con ausencia de carbohidratos de absorción rápida. Nunca debe hacerse más de una semana seguida porque puede alterarse el metabolismo, ya que es pobre en grasas y ello provoca alteraciones en la absorción de vitaminas liposolubles.
Por supuesto, el alcohol, el pan, la harina y derivados, los dulces o las bebidas con gas –incluso las que no tienen calorías- están prohibidos durante este periodo semanal.
Sólo se tomará agua, té, café, infusiones o leche descremada.
Los resultados, entre 4 y 8 kilos, merecerán la pena.
***
Y nada, que cada vez me siento mejor pero siento que no me veo tan bien como creo. Desde la última visita con el especialista, subí dos kilotes. Changos!! Y yo que estaba tan feliz porque había bajado cuatro de julio para noviembre... En fin, vamos a darle, que me he decidido a ponerme a dieta. Sé que mi régimen de sopa quemagrasa no es la dieta del siglo ni el remedio mágico, sin embargo, no saben lo divertido que fue ir de compras y rebanar todo finito para meterlo en dos ollas para ponerlo a hervir. Ja ja ja.
Afortunadamente tengo una cómplice, y ella como yo, está harta de que las fiestas nos hallan dejado más o menos dos kilos de más. Ya quedamos: si llegamos a creer doblegarnos ante unos tacos del Borrego Viudo, una gordita de "Don Pedro" o unos pambazos de "La jarocha" nos llamaremos inmediatamente por el móvil... espero que eso no suceda, y si sucede, que sea suficiente dicha llamada.
Y bueno, que ya estuvo de no cumplir mis deseos de año nuevo. Porque además, estoy dispuesta a entrenar carrera de resistencia a partir del mes de febrero. Quiero hacer tantas cosas, que a veces mi lista parece de cinco años y no de uno. Quiero cumplirlas todas. Quiero, también, quitarme tantas telarañas de la cabeza que me han invadido desde el pasado octubre. Quiero tener una vida nueva gracias a este año nuevo. Quiero seguir leyendo tus escritos, quiero saber más de Otilia y de Rodolfo y quiero verte por primera vez. Quiero felicitarte por tus fotos y por tus aromas; por tus logros y por nuestros miedos. Quiero darte otro abrazo después de tu boda, de tu luna de miel y de tu despedida. Quiero que me sigas contando de Neruda y de tu hijo mayor. Quiero que me saques del fondo del armario. Quiero que vuelvas de Mazatlán de una vez.
Quiero que ya pasen estos siete días para saber cómo me veo con cinco kilos menos.
(Quiero llenarte de besos y quiero que deje de ser domingo).
La práctica demuestra que la reducción es de alrededor de cuatro kilos.
Ingredientes:
6 jitomates
6 cebollas grandes
1 ramillete de apio
1 col
2 pimientos verdes
Todo esto se tritura y luego se adereza con sal y pimienta al gusto.
Este caldo vegetal denominado “sopa quemagrasa” se toma de la siguiente manera, según cada día de la semana:
Día 1. Se toma siempre que se tiene hambre y las veces que se desee, junto con fruta.
Día 2. Se toma con verdura de hoja verde.
Día 3. Se toma con una papa grande al horno con un poquito de aceite de oliva por la noche y toda la fruta más la verdura que se desee, excepto plátano.
Día 4. En este régimen se recomienda comer sólo la sopa, entre tres y seis plátanos al día y tantos vasos de leche descremada como se desee.
Día 5. Se debe ingerir entre 125 y 150 gramos de pollo sin piel o pescado, más la sopa.
Día 6. Este es el día más premiado: dos o tres bisteces de carne (desayuno, almuerzo y comida), junto con seis tomates frescos pelados, toda la verdura que se desee, entre cinco y ocho vasos de agua para eliminar el ácido úrico de la carne, y la sopa, al menos una vez al día.
Día 7. Se debe comer arroz integral con cáscara, hervido o al vapor, jugos de frutas naturales sin azúcar o diluidos en agua, verduras hasta llenarse y el último tazón de sopa.
Esta sopa es depurativa y desintoxicante, la reducción de peso se debe a la disociación alimenticia, muy baja en grasas y con ausencia de carbohidratos de absorción rápida. Nunca debe hacerse más de una semana seguida porque puede alterarse el metabolismo, ya que es pobre en grasas y ello provoca alteraciones en la absorción de vitaminas liposolubles.
Por supuesto, el alcohol, el pan, la harina y derivados, los dulces o las bebidas con gas –incluso las que no tienen calorías- están prohibidos durante este periodo semanal.
Sólo se tomará agua, té, café, infusiones o leche descremada.
Los resultados, entre 4 y 8 kilos, merecerán la pena.
***
Y nada, que cada vez me siento mejor pero siento que no me veo tan bien como creo. Desde la última visita con el especialista, subí dos kilotes. Changos!! Y yo que estaba tan feliz porque había bajado cuatro de julio para noviembre... En fin, vamos a darle, que me he decidido a ponerme a dieta. Sé que mi régimen de sopa quemagrasa no es la dieta del siglo ni el remedio mágico, sin embargo, no saben lo divertido que fue ir de compras y rebanar todo finito para meterlo en dos ollas para ponerlo a hervir. Ja ja ja.
Afortunadamente tengo una cómplice, y ella como yo, está harta de que las fiestas nos hallan dejado más o menos dos kilos de más. Ya quedamos: si llegamos a creer doblegarnos ante unos tacos del Borrego Viudo, una gordita de "Don Pedro" o unos pambazos de "La jarocha" nos llamaremos inmediatamente por el móvil... espero que eso no suceda, y si sucede, que sea suficiente dicha llamada.
Y bueno, que ya estuvo de no cumplir mis deseos de año nuevo. Porque además, estoy dispuesta a entrenar carrera de resistencia a partir del mes de febrero. Quiero hacer tantas cosas, que a veces mi lista parece de cinco años y no de uno. Quiero cumplirlas todas. Quiero, también, quitarme tantas telarañas de la cabeza que me han invadido desde el pasado octubre. Quiero tener una vida nueva gracias a este año nuevo. Quiero seguir leyendo tus escritos, quiero saber más de Otilia y de Rodolfo y quiero verte por primera vez. Quiero felicitarte por tus fotos y por tus aromas; por tus logros y por nuestros miedos. Quiero darte otro abrazo después de tu boda, de tu luna de miel y de tu despedida. Quiero que me sigas contando de Neruda y de tu hijo mayor. Quiero que me saques del fondo del armario. Quiero que vuelvas de Mazatlán de una vez.
Quiero que ya pasen estos siete días para saber cómo me veo con cinco kilos menos.
(Quiero llenarte de besos y quiero que deje de ser domingo).
viernes, 2 de enero de 2009
2009 y mi olvido selectivo
Como todos los inicios de año, debo comprar una agenda para organizarme y para recordar todo lo que no le cabe a mi memoria. Desde el año 2004 he escogido la misma, así que este año decidí variarle: pero no sólo de editorial sino también de formato.
Para el 2009 obligaré a mi memoria a recordar detalles como lo hizo años atrás. Dejaré de ser esa histérica histórica paranoide que escribía todo lo que no debía escribir. Estoy decidida a dejar de escribir puras malas experiencias, así que compraré una agendita de bolsillo, de esas que traen los días por semana organizados con pequeños espacios por cada una de sus paginitas; con eso, sólo escribiré referencias, y no historias completas de los días que voy viviendo.
Me obligaré a tener un olvido selectivo y una memoria perdida.
(¿ya escuchaste carnaval de brasil?)
jueves, 1 de enero de 2009
Año Nuevo
Que mis actos tengan la virtud de hacer realidad mis deseos.
(También lo deseo para ti. Feliz 2009).
JURAMENTO DE AUTOESTIMA
Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque todo te da flojera, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe hacer investigación histórica como tu. Si ya lo dice tu madre: eres la mejor historiadora del mundo. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener pareja y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente e inteligente. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)