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lunes, 8 de diciembre de 2014

En tu honor.

Hace ya un montón que no escribía en esta página en blanco.

En un principio creí que era la misma mujer que empezó a escribir en el año 2008, pero ahora rectifico y me doy cuenta de que soy diametralmente distinta. Por mucho soy yo, más consciente y soy fuerte. Algunas veces quisiera olvidarme de todo lo que me hizo llorar o de todo el dolor que sentí, pero sé que eso no sucederá. Otras veces quisiera olvidarme de cómo se siente tener el corazón roto, de cómo se vive la desilusión, pero sé que eso no sucederá, y ahora entiendo que todas estas cosas han sido una constante.

Mi vida dio el giro que siempre busqué, pero que no imaginé cómo sucedería. Y no lo dio nada más porque si, sino porque tomé decisiones que me encaminaron a ser esta mujer y a estar tranquila y a ser feliz. De alguna forma todavía no entiendo o no descubro cuál es la estructura de mi camino, cuál es la ecuación que se encargará de darle sentido a todo lo que viene, al resto del otoño, al curso de invierno, a las habitaciones de mi corazón.

Entre todas las interrogantes, entre todos los huecos de información, viene entonces un viernes cualquiera, en el que mi auto se guarda en tu garage, en el que tu cena se sirve en dos platos, en el que reímos hablando de política, me preparas un café casi a la medianoche, y comenzamos a hablar de todas las cosas de las que siempre hablamos como si nunca dejáramos inconclusas las palabras y las frases y la risa... "Histérica histórica", en tu honor, te digo, mírame, míranos, como si no hubieran pasado casi doce años, sigue siendo en tu honor.

Histérica histórica, esa es la constante.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Hace un otoño.

Esta vez no nos encontramos entre pantalones vaqueros y camisetas a cuadros, esta vez fue nada más bajo el cielo lleno de nubes que nos hicieron sentir un penetrante frío por todo el cuerpo. Casi idéntico, con la barba un poco cana y el semblante relajado, con la sonrisa torcida y los dientes de lado, así llegó después de preguntar qué le tenía que decir al taxi para que lo trajera hasta acá. ¿Taxi?, le pregunté, ¿te has vuelto loco? Bueno, pues es que hace mucho frío, me respondió. Los dos hemos enloquecido un poco.

Después las sonrisas y la alegría, un poco de ponche y medio pan de muerto para compartir. Como si nada, como hace un otoño. Y entonces vino la verdad y otro gato que se agregó a la familia. Parece que todo está igual. La ropa en el mismo cajón, el cepillo de dientes en el baño. El mismo jabón, la crema de cuerpo en los envases que elegí hace doce meses. La cocina idéntica, la misma mancha sobre la estufa, la misma servilleta sobre el horno de microondas.

Hay personas que también significan temporadas, épocas de vida, estaciones del año, estaciones del corazón. Como el clima, como el tiempo, como los meses, esas personas no volverán, aun cuando volvamos a estar con ellas. Aquellas miradas entre Levi's y los besos frente a la botella de Rioja no volverán, ni las conversaciones en la mesa de lámina, ni los abrazos en la silla en medio del salón. Él dice que es la misma persona, que es el mismo hombre, yo estoy absolutamente segura de que  cambié, soy otra, jamás seré la mujer de hace un otoño.

...Y él tampoco, la diferencia es que no atina a darse cuenta.


viernes, 17 de mayo de 2013

"El propósito mismo de "hacer historia" exige el paso hacia atrás del futuro hacia el pasado: la humanidad, hemos dicho con Marx, no hace su historia más que en circunstancias que ella no ha creado. La noción de circunstancia se convierte así en el indicio de una relación inversa respecto a la historia: somos agentes de la historia sólo en la medida en que somos sus pacientes. Las víctimas de la historia y las innumerables multitudes que, aún hoy, la sufren mucho más de lo que la hacen, son los testigos por excelencia de esta estructura fundamental de la condición histórica; y los que son -o creen ser- los agentes más activos de la historia no sufren la historia menos que las víctimas, aunque sólo sea a través de los efectos no deseados de sus iniciativas mejor calculadas."

--Paul Ricoer, Tiempo y narración III.

viernes, 26 de abril de 2013

"¿Estamos ante un pasado olvidado o más bien un pasado recordado en demasía?, ¿ante un futuro que prácticamente ha desaparecido en el horizonte o ante un porvenir más bien amenazador?"

--François Hartog.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Tesis pasadas, tesis presentes.

Después de mi examen profesional, comencé a demeritar en cierta forma, a mi trabajo de titulación. Mi tesis de pronto se mostraba ajena y lejana a mi. Hablar mal de mi tesis profesional era al mismo tiempo estar demeritándome a mi misma, siempre creyendo en el fondo que alguien iba a llegar "salvarme" o a decirme que yo y mi carrera sí valíamos la pena.

Casi tres años después, estoy terminando mi segunda investigación académica, una tesis de maestría que me ha costado muchísimo trabajo, pero que también ha sido satisfactoria.

Y de pronto, he tenido la necesidad de regresar a leer mi tesis profesional, y me he dado cuenta de que es un trabajo muy bien hecho, muy bien escrito y dirigido de manera excepcional. Ahorita, por ejemplo, me siento más perdida en el tema que cuando escribí esa tesis.

Y la tengo que acabar. Las tesis se terminan, caray, no pueden ser tesis eternamente presentes. Tienen un destino como todos nosotros, y ese es convertirse en objeto del pasado, en el mismo instante en el que se terminan de escribir.