22/IX
En torno a un anillo de compromiso puede haber muchas cosas.
Hans estacionado en la esquina de uno de los ejes viales de esta Ciudad, que más han tenido que ver en mi vida.
El maravilloso significado que tiene para mi, el que dicho anillo haya tenido una dueña antes que yo.
Estar con mis Ojos Verdes frente a la mítica construcción de una de las Secretarías de Estado más importantes de la historia política de México del siglo XX. Mirar por el retrovisor de Hans sus paredes, un poco de la fachada, los colores de los muros exteriores. Terminar de crear en mi mente el mural que mis ojos no alcanzan a ver.
Lágrimas de felicidad.
Fiestas interminables con los amigos que son nuestra familia. Cerveza. Fotos. Calles de la colonia Condesa. Alcoholímetros que se burlan sólo una vez en la vida. Vueltas prohibidas que no pasan por la cabeza.
La libertad de responderle tus verdaderos anhelos, y tus sueños más profundos. La libertad de decirle que no importa que no hayas sido la primera, sino que importa que seas la última mujer en su vida.
El día en que entró el primer otoño que nos pertenece, que no me di cuenta, que estaba más preocupada resolviendo los cambios y las decisiones que vienen en nuestras vidas.
Maravillosas reconciliaciones.
Decir te amo a cualquier hora del día.
Pero lo más bonito, y lo que me llena de felicidad, es mirar todas las noches estas manos que escriben frenéticamente sobre el teclado del ordenador, y volver a mirar que ese anillo de compromiso se ha quedado desde ahora, eternamente sobre la piel de uno de mis dedos izquierdos. No importa cuánto trabajo tenga, cuántas palabras me falten por escribir, cuántos guantes de látex pasen por encima de mi piel; hay un hombre que me ama (y como rezaba todos los días y las noches un post-it sobre el espejo de mi habitación), tanto que quiere pasar el resto de su vida a mi lado.
Mi dedo, su tamaño, la cantidad de veces que se mueve sobre estas teclas a lo largo del día. Eso también está en torno a un anillo de compromiso. Dos días se tuvo que quedar en el taller para que lo ajustaran a la cintura exacta de mi dedo anular; dos días que sentí que algo me hacía falta.
En torno a mi anillo de compromiso, hay puro y simple amor. El símbolo de que no voy a dejar de luchar cada día para ser excelente, en todos los aspectos de mi vida.
Luego de mucho tiempo, esta es la primera vez que desde mi corazón siento que de verdad estoy tomando la decisión correcta. Soy muy feliz, tan feliz, como nunca me lo imaginé.
3 comentarios:
Mariposaa!!!!
Se que a veces cuando escribes mezclas sueños con ralidad... peeeero de verdad de verdad deseo que la felicidad que se lee en tu post sea toda realidad.
Cuentalo todo por fa!!!
Un gran abrazo.
Mariposa, no puedo describir la emoción que sentí al leer esta entrada. Wow! Me siento tan pero TAAAAN feliz por ti Mariposa, me alegra muchísimo saber que de ahora en adelante las entradas serán escritas con un anillo en tu dedo anular izquierdo.
Mis mejores deseos y FELICIDADES! (:
Qué linda manera de empezar el año (leyendo esta entrada). Por cierto, feliz 2011, aunque nunca haga falta que inicie un año para ser feliz.
En serio muchas felicidades! Un besote enorme y un abrazo muy fuerte. :D
¡Puta madre!
Qué impresión, qué impacto darse cuenta de que quizá es cierto eso que dicen de que la vida empieza cuando empieza a compartirla...
¡Qué felicidad tan feliz, qué absurda satisfacción la del amor!
Enhorabuena, Mariposa, por los ojos verdes y el amor.
M.
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