A menudo se me olvida cuál fue el motivo fundamental por el cual me hice de esta columna. Tenía el corazón roto, me sentía muy sola, con pocas cosas qué hacer, qué escribir formalmente y qué visitar. Me refugié en mi Ciudad como muchas otras personas lo han hecho. Me refugié en mis ideas y en mi escritura, como muchos escritores lo han hecho. Me refugié en mi misma, como las mujeres más valientes me lo enseñaron a hacer.
Hoy, que mi vida ha cambiado tanto como nunca me lo imaginé, a veces pierdo el sentido de esta columna, de este espacio que me abrí a mi misma.
Conocí a lectores entrañables, hice verdaderas amistades y contactos virtuales que no quiero perder nunca. Entonces comencé a sentirme muy acompañada. A lo largo de mis relatos, de mis nostalgias y tristezas, de los recuerdos de un soltero que intentó hacerme tóxica sin éxito, he nutrido este espacio de mis más profundos deseos, de ficción combinada con toda la realidad que mis ojos han alcanzado a ver.
Algunas noches, como hoy, en que estoy acostada escribiendo en mi cama, con un gato echado en mis piernas, y los Ojos Verdes trabajando en la mesa redonda del fondo; y que escuchamos la misma música, y me interrumpe para preguntarme cuál es nuestra canción, entonces me doy cuenta -y me da miedo- que este espacio quizá ya perdió su objetivo.
He estado tentada a abrir otro espacio para construirme unos relatos que cuenten lo que ahora estoy viviendo. Pero mi Mariposa Tecknicolor es entrañable. No puedo dejarla. La extraño. Soy yo. Me convertí, me transformé, y entonces me encontré como ella, como una Mariposa Tecknicolor.
Tengo razón para buscar otro espacio, pero también tengo razón para quedarme aquí. Finalmente, las cosas que vivo en la Ciudad seguirán esperándome en el mismo sitio. Las personas que me hacen sonreír o que me hacen enojar en estas calles, seguirán en este sitio. Y si todo sale como lo planeamos, pronto compartiremos código postal.
La vida está llena de encrucijadas, y de decisiones que tomar. Hay oportunidades que no se dejan pasar. Hay amores que se deben tener cerca para siempre, y personas que se debe obligar a jamás volver. Hay páginas en blanco, que aunque me cueste trabajo completar, las ganas, mi instinto y mis dedos, siempre las terminan con punto final.
Prometo -lo hago a mi misma- no dejar esta columna en blanco.
Hoy, que mi vida ha cambiado tanto como nunca me lo imaginé, a veces pierdo el sentido de esta columna, de este espacio que me abrí a mi misma.
Conocí a lectores entrañables, hice verdaderas amistades y contactos virtuales que no quiero perder nunca. Entonces comencé a sentirme muy acompañada. A lo largo de mis relatos, de mis nostalgias y tristezas, de los recuerdos de un soltero que intentó hacerme tóxica sin éxito, he nutrido este espacio de mis más profundos deseos, de ficción combinada con toda la realidad que mis ojos han alcanzado a ver.
Algunas noches, como hoy, en que estoy acostada escribiendo en mi cama, con un gato echado en mis piernas, y los Ojos Verdes trabajando en la mesa redonda del fondo; y que escuchamos la misma música, y me interrumpe para preguntarme cuál es nuestra canción, entonces me doy cuenta -y me da miedo- que este espacio quizá ya perdió su objetivo.
He estado tentada a abrir otro espacio para construirme unos relatos que cuenten lo que ahora estoy viviendo. Pero mi Mariposa Tecknicolor es entrañable. No puedo dejarla. La extraño. Soy yo. Me convertí, me transformé, y entonces me encontré como ella, como una Mariposa Tecknicolor.
Tengo razón para buscar otro espacio, pero también tengo razón para quedarme aquí. Finalmente, las cosas que vivo en la Ciudad seguirán esperándome en el mismo sitio. Las personas que me hacen sonreír o que me hacen enojar en estas calles, seguirán en este sitio. Y si todo sale como lo planeamos, pronto compartiremos código postal.
La vida está llena de encrucijadas, y de decisiones que tomar. Hay oportunidades que no se dejan pasar. Hay amores que se deben tener cerca para siempre, y personas que se debe obligar a jamás volver. Hay páginas en blanco, que aunque me cueste trabajo completar, las ganas, mi instinto y mis dedos, siempre las terminan con punto final.
Prometo -lo hago a mi misma- no dejar esta columna en blanco.
2 comentarios:
La vida exige muchos cambios con el paso del tiempo y comprendo un poco el hecho de que pienses en escribir en un lugar nuevo, porque de alguna manera u otra empezarás una vida nueva. Seguirás siendo Mariposa Tecknicolor, eso nadie te lo quitará, te lo aseguro. La decisión que tomes, será la mejor (:
Te mando un abrazo muy fuerte y un beso tronado!
La necesidad de plasmar las letras, dejarlas escurrir entre paginas en blanco, esa manera tan hermosa de dejar los pensamientos, esa forma de compartir lo vivido,es increible, jamas dejes de hacerlo, pasa que pienso aun que mucha gente esta viviendo la situación que yo vivo, y por eso lo comparto, es lindo saber que alguien en alguna parte de el mundo vive el mismo ritmo que yo, me encanta leerte, es lindo haber vuelto. te quiero ...zaba...ahora envuelta en cosmos.
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