Que es un milagro despertar,
saber que nada es para siempre y hoy,
desafiar a las leyes de la gravedad
solo reírme hasta verme flotar.
No me creo que todo haya ido tan mal,
prueba el efecto de resucitar.
Cuando el mundo se pone obscuro, se pone lento, todo mal,
por el mundo yo no me dejo desanimar.
Lo que el viento nunca se llevó, Fito Páez.
saber que nada es para siempre y hoy,
desafiar a las leyes de la gravedad
solo reírme hasta verme flotar.
No me creo que todo haya ido tan mal,
prueba el efecto de resucitar.
Cuando el mundo se pone obscuro, se pone lento, todo mal,
por el mundo yo no me dejo desanimar.
Lo que el viento nunca se llevó, Fito Páez.
Me acuerdo cuando estudiaba la guía para hacer el examen para entrar a la Universidad. Me acuerdo cuando era un sueño maravilloso, saber que podía ser universitaria, estudiar en el mismo lugar donde mi padre lo había hecho, donde mucho tiempo lo había soñado.
Y lo logré. Entré a la Universidad y me llené de experiencias maravillosas, de personas que nunca olvidaré, de conocimientos que a veces se me olvidan pero que allí están.
Me llené de mi misma, como nunca imaginé.
Hoy parece que ha pasado mucho tiempo. Creo que de eso ya pasaron ocho años, quizá más, ya no lo recuerdo y ahorita no quiero ponerme a hacer cuentas. Pero hoy, esta noche que será muy larga, que parece muy corta, todo está listo, todo está preparado. En mi mente, sólo cabe lo que puedo manejar, lo que está a mi alcance, y me siento bien.
El abrigo salió de la tintorería, el vestido por fin lo podré estrenar, las botas me han esperado mucho tiempo, y el par de medias están desesperadas por ser sacadas de esa bolsita de celofán. ¿Y el pelo? Todavía no lo sé. Sigue medio rebelde, con este mechón que me hace tener un aire de desenfado, de introspección, como dice mi padre: de solemnidad.
Todo está escrito, la historia por fin tuvo punto final, y esta vez, ya no le siguen ningunos puntos suspensivos.
Ahí está todo, listo para que yo lo tome, listo para que me unte en él, para que me harte de buenos momentos, de satisfacciones que por fin han llegado.
"Todo esto es un sueño, qué más da,
el paraíso es un lugar,
el paraíso es un lugar.
Preferiría amarte y no pensar
siempre entre tus piernas quiero más
amar, amar, amar."
A amar, sobre todo, eso fue lo que aprendí.
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