domingo, 14 de febrero de 2010

Gracias Zaba

Una amiga única, y que tiene un lugar muy especial en mi corazón, me escribió una historia fantástica sobre los exámenes profesionales.

Por sí mismos, éstos son una calamidad -ahora lo sé-, y causan un efímero sentimiento de frustración que no se puede controlar. Luego todo termina. Luego viene la copa, el día siguiente, el trabajo que está pendiente.

Los invito a que lo lean por ustedes mismos en Zabaland.

Gracias Zaba, neto que me hiciste la semana. Gracias por escribir la otra verdadera historia.

Te quiero un montón.

1 comentario:

Lilith dijo...

En cuanto pueda escaparme del trabajo me doy una vueltita. Bizz