Llegué a Acapulco a las dos de la mañana. La casa está tan cerca de la terminal, que para las 2:45 ya estaba a punto de dormir.
No hice muchas cosas, y tampoco pude descansar. Los mensajes frenéticos de San Román me obligaron a hacerlo. Dejé todas las cosas en la casa, e intenté olvidarme de todo lo que dejé en la Ciudad.
Fueron cuatro noches fuera de casa, dos en autobús, dos en cama individual. No hubo resaca, una margarita no la puede provocar. Me bronceé sólo lo necesario, y mi piel lo recibió como si me hubiera sacado la lotería. Me va bien, el sol y la brisa del mar me ponen bien. Mi pelo se rebeló un poco, y como fueron pocos días, no hubo oportunidad para que mis pies se hincharan como globos.
Antes Acapulco servía para enfiestarme de lo lindo, para no dormir, para estar literalmente en el agua mientras estuviera despierta. Esta vez, Acapulco sirvió para reflexionar, para meditar sobre la libertad que trae consigo la soledad, y la soledad que de repente sale a flote cuando sobra la libertad.
No puedo seguir así, hacía mucho que veía a la gente realmente preocupada por mi, eso me preocupa; San Román fue muy tajante en que debía relajarme "por el amor de Dios", y de plano mi hermana no me despertó más para ir a la playa, por lo que después de muchos meses pude dormir de día.
No hubo necesidad de llanto, ni de ansiedad, esta vez pude describir mis angustias y descontentos con la simple palabra. A pesar de que fueron pocos días, pocas horas, mucho autobús y muchos taxis, me doy cuenta de que puedo hacer que no me interese tanto el tiempo -que siempre me apremia-.
Por fin pude ver el mar, por fin me bañé en él como una loca.
El lunes, a las cinco de la mañana, de vuelta a la realidad, el golpe que me di con la tabla de surf me mostró una mancha morada en mi tobillo derecho. La oficina como si nada, sólo parece que las cosas cambian, más bien la que ha decidido que los ciclos deben terminar soy yo.
Y en esta cansada y larga metamorfosis, ya nada me podrá detener.
1 comentario:
Vacaciones, bien merecidas. Que bien que te decidiste por entrar al mar.
Yo tambien fui de vacaciones, me sirvio para lo mismo que a ti, reflexionar... Reflexione mucho.
Tambien moje mis pies y disfrute el agua. Eso de solo reflexionar no siempre es bueno, tambien hay que disfrutar.
Espero que estes de lo mejor!
Saludos!
Publicar un comentario