jueves, 2 de julio de 2009

Malditos divorcios

No recordaba, o fingí no saber, que te cuesta mucho trabajo hablar del pasado. Todos tenemos un dark side, y ahora ya sabes que los demonios se deben quedar en casa de tu madre.

Nosotros, los que luchamos por ser cuerdos, nos perdemos en las anchas avenidas, en los elevadores de los estacionamientos públicos, en la terraza con vista al Palacio de Bellas Artes. En exposiciones de noche, en tu brazo ofrecido a mi mano, en la misma banqueta que compartimos con aquel.

Nos caemos de la redondez de los circuitos de Satélite, de la locura de Gustavo Baz; me pierdo afuera del Metro Camarones cuando no escucho el celular, cuando me esperas con la puerta abierta, y me encuentras para ir a cenar ensalada.

Entre Eje Siete y Moras, en el jardín de Tlacoquemécatl; me pierdo con sabor a frapuchino de té verde, con crema batida, mientras bebes coca-cola light. Mientras me siento completa, mientras manejas Patriotismo y das vuelta en Río Becerra.

Tú has prometido no presionarme más, y yo ahora me prometo a mi misma no obligarte a quererme. Todo a su tiempo. Pilar hace un año me dijo que tuviera paciencia, que si el amor llegaba a desbordarse, no sería pronto. No sé si eso sucederá, sólo sé que no quiero que cambie nada, sé que así estamos bien.

A veces se me olvida, que aquello que te duele sucedió hace muy poco tiempo. Yo misma me he sentido de esa forma. Y me alegro de que podamos compartir tantas cosas ahora, que caminemos por la Ciudad, que tomemos frapuchinos, que ríamos como niños cuando nos encontramos en la noche. Me gusta que te guste el cine, y me gusta que no sepas que me gustas (o que finjas no saber).

Lo bueno tarda. En el fondo sabemos que la relación ideal es la que tenemos, la que tienen dos personas que se conocen íntegramente, y que aún así siguen juntas. Ayer dijiste que el día era soleado y lindo como yo, me comparaste con belleza y luz; no sé qué haría sin tus mensajes de móvil, a mitad de la tarde.

En contra de todos los pronósticos, seguimos juntos. Quien comparte tu nombre, me dijo que no creía en la amistad entre hombre y mujer. Tu y yo nos apresuramos a decir que aquí estábamos nosotros de muestra, que seguíamos juntos. Y luego, volvió a decirme que tal parecía que nos gustábamos mucho. "Puede que sí", le respondí. Debe existir química entre un par, o eso creo que debe ser.

Malditos divorcios. ¿Para qué navegar, si ni siquiera había isla en donde encallar?

Tú también eres un sobreviviente. Y juntos estamos escribiendo esta historia.

1 comentario:

Lilith dijo...

Todas las rupturas son diferentes, cada uno tendra que tomarselo a su propo tiempo... yo no me divorcie pero despues de terminar un noviazgo de casi 6 años (sin contar el tiempo que habiamos sido amigos) me tomo 3 años y encontrar al chico indicado (que estaba terminando su propio tramite de separacion) el convencerme de que podia volver a amar... animarse a poner otra vez "toda la carne en el asador" es muy dificil pero vale la pena el riesgo... mientras disfruten la ciudad.
Besos de fin de semana!!!!