viernes, 6 de febrero de 2009

¿me acompañas al baño?

El Pasaje América estaba a reventar. Sólo entramos para hacer corajes y para que a mi me robaran mis plumas, la fuente Agatha Ruiz de la Prada de corazones, y el bolígrafo Jordi Labanda de la chica estilosa, que mi hermana Cristina me regaló de cumpleaños y de amor antes de irse.

Afortunadamente fuimos a otro lugar, uno que ya conocía de años atrás, en el que me sentí más cómoda y la música me gustó más. Llevaba mi gripa de terror y mis tacones negros de vértigo, de trabita de charol, haciendo juego con unas medias de encaje buenísimas, que además, me obligaron a usar un liguero negro -de encaje también- que me hizo sentir la chica más sexy de la Ciudad.

Iba yo con unas personas un tanto raras, que no me dejaron estar en onda porque, digamos que hay gente que no está acostumbrada a ver a otros con tanta libertad y sin tantos prejuicios... las personas libres a veces damos miedo. Y quizá no debí aceptar la invitación a salir debido al gripón que me cargaba, pero bueno, todo pasa por alguna razón y hay gente que llega a nuestras vidas por diferentes cosas.

En fin, que fui y sin contar el incidente de regreso a casa, todo estuvo bien. No tardé en conectar con uno de los chicos. La mera verdad que no recuerdo muy bien su nombre, lo confundí toda la noche con otro tipo y ya de regreso, en el taxi con mi amiga, le seguí preguntando cómo se llamaba. O de plano no me interesó, o la gripa me hizo ser distraída.

Todo comenzó cuando me invitó a fumar en el balcón. Y me envolví el cuello y salí tras él. Me hizo reír, resultó un tipo muy elocuente y divertido. Cuando menos me di cuenta, comenzó a tirarme la onda y me resultó bien. Seguimos platicando y bailamos un rato. Al regresar a la mesa me hizo la pregunta: "¿Me acompañas al baño?" Y asombrada le contesté: "¿perdón, pero cómo se supone que te debo acompañar al baño?". "Pues así, me acompañas y yo te acompaño, ¿vamos?" -Respondió. Dejé mi coca light en la mesita, me tomó de la mano y fui con él.

Qué propuesta más extraña. Jamás me habían pedido acompañamiento para el baño y menos un hombre. Lo esperé como quedamos y saliendo él me esperó a mi. Cuando regresé con él me dijo que nunca le había sucedido que la gente de un lugar se le quedara viendo cuando tenía a una chica de la mano. Wow, ¡qué buen piropo se aventó! Aunque después pensé que eso mismo se lo debe decir a todas las chicas que, por supuesto, lleva de la mano.

Regresamos a la mesa después de circular un rato por el lugar. Seguimos bailando y luego nos sentamos en uno de los silloncitos que había alrededor. Lo que me gusta de esto es que siempre existe la posibilidad de que el chico que conoces sea the one. Así que me di tarea a darle un poco de ilusión a mi corazón y a platicar por horas y horas. Un rato después volvió a invitarme a fumar al balcón, salí con él (temiendo que mi gripa de terror se hiciera pulmonía) y me pudo volver loca que, al escucharme toser, se quitara el saco y me lo pusiera sobre los hombros. Ok, ok, soy un poco chapada a la antigua y ya hace mucho que no me pasaba eso.

El tiempo pasó y dieron casi las cinco de la mañana. Mi amiga y yo nos regresamos a casa como pudimos. Me despedí de él y le dije buenos días a su promesa de llamarme al día siguiente. Otra vez, el día siguiente no llegó y lo bueno fue que no tuve que dejar pasar las reglamentarias 72 horas después del trauma. Esta vez lo tomé muy tranquila y reí y reí todo lo que la gripa me lo permitió. Una vez más, utópicos encuentros de segunda vez no han sucedido.
Me puso bien el saco sobre mi espalda.

***
Lo que me faltaba: hoy perdí el móvil. Creo que lo tiré al bajarme del taxi. Desafortunadamente también había sido un regalo pero de mi otra hermana. Ni modo. Como era un modelo muy girly dudo mucho encontrarlo en tiendas, sin embargo lo intentaré. Mientras, disfrutaré la alegría de ser no localizable. A ver si hago sufrir a alguien.

Feliz finde.

1 comentario:

copo dijo...

Parafraseando al gran Jose Jose: pido un aplauso para al optimismo que a ti a llegado. Por otro lado, me encanto la narracion, he sufrido con lo de la perdida de las plumas, luego sonrei, luego pense que iba a haber sexo en el bano, me encanto que estuvieras tan sexy, ame que no esperaras las 72 horas y luego sufri otra vez con lo el celular...eso si me quitaste el sufrimiento con aquello de: "haber si hago sufrir a alguien". Gran final, es una deliciosa cereza de pastel.
Abrazo para tus alas.