viernes, 13 de febrero de 2009

El taxista, el relojero y el hotel de paso

6/II/09
Lo único que me faltaba: perdí el móvil. Fue la gota que derramó el vaso, traspasé la delgada línea entre tristeza y depresión.

Una vez más, me tocó tomar un taxi cuyo chofer me cautivó. Ahora resulta que los choferes que me llevan y me traen son universitarios, solteros, bien parecidos, responsables y amables. Vaya lección que me ha dado la vida.

Me subí al coche número 38 a las 8:55 horas. Lo tomé afuera del Starbucks al que voy todos los días con mi padre. Yo tenía una cita en la calle Sinaloa -a dos cuadras de la Glorieta de Insurgentes- en la Colonia Roma, a las diez de la mañana. Todas las vialidades de salida hacia el periférico sur estaban hasta el copete, el chofer dudó varias veces antes de elegir una de ellas para salir.

Me venía tomando mi venti light latte de todos los días (que no fue light porque "se nos acabó la leche light y no la han surtido") y un sandwich de pavo con espinacas. Total que el chofer me deseó buen provecho y comencé a tener el desayuno. Comenzamos a platicar de las rutas para llegar a mi cita, de los taxistas, de los robos de autos, de las profesiones y las familias. Escuchamos la radio. Mientras, me enteré que vive muy cerca de mi casa, que su padre es contratista, que él estudia derecho y que colecciona coches. Hablamos de la Historia y de las profesiones. Me reí mucho, también me maquillé, hablé por teléfono un par de veces y me la pasé de maravilla. Cuando menos me di cuenta, eran las 9:50 y apenas íbamos pasando la Fuente de Petróleos. Me puse un poco nerviosa porque se me hacía tarde, así que le pedí que me dejara en el lugar exacto de mi cita, no importa cuánto más me cobraría. Nos despedimos muy cordial, nos dio gusto habernos conocido.
Me quedo con la cicatriz izquierda de su frente y su cabeza; con su Luis Miguel y su camisa planchada. Me quedo con sus "buenos días" y su "buen provecho". No supe cómo se llama.

Me bajé hecha una loca del taxi, justo ahí fue cuando perdí el móvil. Entré a mi cita, todo iba resultando bien hasta que la leche entera de mi venti NO LIGHT latte me pasó factura. Encima de todo, en la oficina a la que fui no se permite la entrada al baño. Ok ok. Al borde de gritar o de volverme loca, expliqué que tenía que salir pretextando haber perdido el móvil y corrí a buscar un lugar donde pudiera entrar al baño. Ubiqué un OXXO y un hotel de paso. Ni lo pensé, y entré fingiendo ecuanimidad a la recepción del Hotel El Conde.

Todavía me muero de risa al recordar la cara del dependiente: "Señorita, aquí no hay baños públicos, pero por esta ocasión le permitiré la entrada. Esta es la llave, está al fondo, entrando a la salita a mano izquierda". Hooray!! Literalmente corrí... Luego le regresé la llave al dependiente y me retiré feliz por haber optado por la opción "hotel de paso", enojada por la leche entera de mi café y triste por mi celular.
Me quedo con la buena fortuna, me quedo con su ubicación en mi Ciudad.

Al salir llamé a mi número sin tener éxito. Luego llamé al sitio de taxis, hablé con mi chofer de ensueño y le encargué lo buscara. Regresé a mi cita como si nada, contándole a la antipática recepcionista que no había encontrado el móvil.
Cuando la cita terminó, caminé a la Glorieta de Insurgentes a tomar el Metrobús. Lo mejor que podía hacer en esos momentos era tomar la ruta panorámica. Me bajé en la estación Revolución y caminé al Metro.

Recorrí el pasillo de puestitos hacia la entrada de la estación Revolución. Pasé por el puesto del relojero y me acordé que necesitaba cambiarle la correa al reloj que mi padre me regaló hace un tiempo, así que lo hice. Entablé una conversación con el relojero como dios manda. Ese señor siempre me ha dado mucha curiosidad: es más o menos joven y tiene una esposa amable, que me parece no es tan su esposa pero qué más da, se quieren, se nota. Me contó que tuvo un accidente y que se dislocó la muñeca derecha y que también le robaron dos coches y que no trabajó un tiempo. Yo le conté algunas cosas también y le pedí que permitiera dar de baja mi número en la compañía telefónica a través de su móvil.

Me prestó su celular y llamé y cancelé mi línea mientras él le hacía pruebas de extensibles a mi reloj y escogíamos la que mejor le quedaba. Vaya que es un tipo amable, de esos que ayudan sin pedir nada a cambio. Tengo muchos años de conocerlo y nunca había platicado con él.
Me cobró una módica cantidad por el reloj, me despedí de él agradecida por haberme hecho el favor del móvil y me fui.
Me quedo con las buenas intenciones, con las ganas de ayudar y con el buen carácter. Me quedo con el don de gente.

El metro no iba tan mal. Hice mucho tiempo para llegar a casa. Fue bueno ser no localizable un tiempo aunque debo aceptar que me causó un poco de ansiedad.
Llegando me quité los tacones y hablé a la aseguradora para preguntar qué procedía con mi coche: me dieron puras malas noticias y no quise saber más.
Le llamé al chico del sur -el más ocupado de la Ciudad-, para pedirle que me llamara a la casa. Quedó probable que nos viéramos en la tarde, pero no fue así.

Los días han pasado muy rápido. Ahora no recuerdo qué más sucedió. Quise escribir estas tres historias en una sola porque me parecieron singulares. La mayor parte de las veces me pasan cosas que no espero que pasen.

Ni el coche ni el móvil aparecieron. Han sido unos meses de muchas pérdidas.
Me quedo con los tres.

3 comentarios:

copo dijo...

Hola Mariposa de mi corazon. Te aplaudo con la boca abierta por esta magnifica entrada que nos has regalado. Me encanta que me lleves de la mano por la ciudad, las extrano mucho a las dos...y que tal con lo de los taxistas eh! uno cree que nomas en las telenovelas de televisa son asi, pero ya ves, la realidad supera a la ficcion. Seguro no volveras a tomar un cafe con leche entera, que estress!!! jajaj pero lo resolviste como las grandes, como siempre, como eres. Se que han sido meses de muchas perdidas, pero sigue haciendo magia y transformado la tristeza en estas hermosas letras. No vayas a la depresion, no esta padre, sale caro, siempre es invierno y es lo menos fashion del mundo!!!

Lilith dijo...

Amiguita!!!!!

Segun yo habia dejado un comentario desde el viernes... supongo que mi compu sigue chafa.
Me encanta este post, es triste perder cosas, pero me parece hermoso que de cada experiencia solo te quedes con lo positivo.

El viernes iba manejando con el radio prendido en cualquier estacion, solo para amortiguar el ruido externo y que escucho> Mariposa Technicolor, la, la ,la... debo confesar que yo no conocia esta cancion de Fito y prefiero imaginar que la compusieron para ti, la mariposa que trae color a la gris capital (tambien una interpretacion muy personal)

Feliz inicio de semana.

xoxoxo

Unknown dijo...

Me encanta leer estas historias, algo me dejan siempre, recorro la ciudad junto con el relator o me doy cuenta de detalles que se me habian ido, pero sobretodo conozco aun mas a las mujeres, su vision, su modo de vivir, su tragedia y su felicidad...