miércoles, 7 de octubre de 2009

Antes de las diez de la mañana

La cuestión de dar a luz me va a quitar la vida, y qué importa, si de todas formas el que fue mi empleo hasta ayer, me iba a matar.

En la mañana, la Ciudad se muestra prometedora cuando uno va a iniciar las labores. Se ve limpia, se ve tranquila, se ve sana. Siempre es bueno que haga frío al salir de casa, con eso me siento aún de madrugada.

Hice amistad con un niño en la Línea 8, de la estación Cerro de la Estrella a Santa Anita. Comía galletas y se reía cuando lo volteaba a ver. Al bajarse del Metro se despidió de mi con la manita, le respondí, me hizo sonreír y olvidarme por unos minutos de todas las deudas que estoy acumulando y que acumularé de aquí hasta que vuelva a tener empleo formal.

Siempre me siento bien antes de las diez de la mañana, pasada esta hora me empiezo a acordar de toda la basura que me resisto a guardar en mi memoria. Procuraré despertar más temprano todos los días, prometo que lo procuraré.

1 comentario:

SonrisaMiel (: dijo...

Verdad que la sonrisa de algún niño siempre anima? Me hace sentir bien siempre que recuerdo alguna.
Que bueno que no soy la única y que los niños también te hagan sentir mejor (:

Dejo Sonrisas.