martes, 20 de octubre de 2009

Entre memorias

Me dijo que se acordó de mi porque dejé mi periódico sobre la mesita de la sala, se preguntó cuándo iré a leérselo otra vez, y cuándo él dejará de leerlo solo. ¿Lo has leído?, quise saber, y me respondió que no pudo resistirse a saber de qué hablaba, pero que no era nada como cuando yo se lo leo en voz alta.

¿En qué momento las cosas toman el rumbo que tienen que tomar? ¿En algún momento me imaginé que la circunstancia se acomodaría de esta manera?

Hoy me llamó el soltero tóxico, de sorpresa, para avisarme su cambio de empleo y sus números nuevos. Hoy no me importó más. ¿Te hubieras imaginado que lo mandarías a volar?, me preguntó la diseñadora de modas mientras escogíamos aretes en el centro comercial, le dije que no, de hecho nunca imaginé que me dejara en claro que tenía problemas con la bebida, que yo no lo querría ver más, ni que me llamaría un mes después para ponerse al corriente. No importa más, le dije. No me importa nada.

Hace dos días me llamó el soltero nuclear. Sí, uno que sale del ranking tóxico, y mi amigo el presidente atinó en llamarle soltero nuclear, porque está en calidad de prioridad doble cero, otro chico que se acordó de mi. Fue en la noche, yo estaba en una reunión con unas amistades de Mateo, y las tres llamadas que recibí me desconectaron totalmente. ¿Estás bien?, me preguntaron varias veces porque hubo un momento en que mi rostro se vio desencajado. No estaba muy bien del todo, no es agradable cuando se reciben insinuaciones que no vienen al caso.

A la mañana siguiente, conversamos de que se acordó de mi cuando se comió la última porción de chimichurri que quedó en el refrigerador. Confesó que no es lo mismo, pero siempre es igual. Supongo que más allá de ser un sinsentido, tiene razón. Siempre es lo mismo, pero esta vez no fue igual. Ahora yo me imagino que si no he sabido de él, supongo que no volvió a acordarse de mi.

Hoy fui yo quien se acordó de ti, y me cuesta un poco de trabajo asimilar que en mi corazón existe un atisbo de nostalgia, y que en el fondo te extraño. Quisiera dejar de llamarte "soltero tóxico" pero no encuentro otro nombre que darte, no, todavía no puedo. Sucedió mientras manejaba en el estacionamiento donde me robaron a Andrés, iba yo al Santander y platicaba sobre los romances que puede haber entre dos historiadores; romances, amistad o química, pues el entendimiento entre dos personas de la misma profesión, específicamente la Historia o las humanidades, los latinoamericanistas por ejemplo.

Me acordé de cuando hablábamos de política y de que siempre fuiste el único que entendió mis razones cuando afirmé que me caía bien Hugo Chávez, que me solidarizaba con el movimiento centroamericano, y que estaba dispuesta a renunciar a ser madre porque eso le haría bien al mundo. Sabías cuando estaba feliz, cuando pasaba una mala noche, cuando tenía ganas de llorar, cuando de veras algo me hacía enojar. No te importaba que algunas veces tuviera la razón, ni que mi opinión fuera certera. No te intimidaba que leyera los periódicos, ni que escuchara dos noticieros de radio y viera dos de televisión. Creo saber que te sentiste un poco mal cuando conseguí trabajo antes que tu, lo que me hacía tener un ingreso más fuerte, pero sólo creo saber, nunca me constó aunque mi corazón así lo sintió.

Sabías cuando era necesario salir de la Ciudad, refugiarnos en un rincón, terminar durmiendo en el coche por un fracaso de casa de campaña y desayunar tacos a la orilla de la carretera. Supiste, al principio, como hacerme feliz y lo lograste por mucho tiempo. Pasados unos meses la costumbré nos superó. Sinceramente espero que me hayas superado, porque a mi me ha costado mucho trabajo superarte. Me daba un tanto de temor qué pasaría cuando me supiera sin ti. Ni el mundo se acabó, ni tuve un destino fatal. Lo bueno de la vida es que sigue.

La gran montaña rusa en la que se convirtió nuestra relación fue la que nos dio el tiro de gracia. No había término medio. O eramos muy felices o verdaderamente no podíamos convivir en la misma habitación. ¿En qué momento las cosas tomaron el rumbo que tenían que tomar? ¿En algún momento me imaginé que la circunstancia se acomodaría de esta manera? ¿Por qué contagiaste tu bipolaridad a la relación que con mucho esfuerzo construimos? ¿Por qué no encontramos el remedio para nuestra enfermedad?

Muchas personas se han acordado de mi, me lo dicen, me llaman por teléfono, miran cepillos de dientes en los vasitos del lavabo de sus baños, comen las sobras de la cena que cociné la noche anterior, sienten necesidad de los besos que no les he dado, leen palabras que todavía no he pronunciado, pero hoy fui yo quien se acordó de ti. Luego de muchos meses, más de 500 noches, pasadas muchas estaciones, sentí un atisbo de amor por ti.

2 comentarios:

SonrisaMiel (: dijo...

Mariposa, me siento identificada con todo lo que escribiste. No tienes idea de cuan conocidas se me hacían tus palabras...
"Me daba un tanto de temor qué pasaría cuando me supiera sin ti. Ni el mundo se acabó, ni tuve un destino fatal. Lo bueno de la vida es que sigue."
Es cierto, definitivamente sigue aunque en un principio es sumamente difícil.
Te mando un abrazo y un beso que consuelen ese sentimiento que te hace extrañar.

Lilith dijo...

Será amor? Será costumbre?... no lo sabes hasta que llega otro que te hace feliz, lo haces feliz, y cada vez pasa más tiempo antes de que te acuerdes que "hubo uno antes". Eres afortunada 500 noches es más de un año. ¿Como decir que el "ahora" es el amor de tu vida cuando al "antes" tambien así lo creias?, muy facil (o muy dificil depende de como lo veas) tienes que escribirte una nueva vida.
Y ya me voy por que creo que estas reflexiones son producto del Merlot que estoy degustando.
Besos!!