lunes, 29 de junio de 2009

La lluvia nunca llegó

Casi da la media noche, y yo no logré sentirme bien del todo en el transcurso del día. Tuve náuseas en la mañana, y estuve a punto de tener una pequeña crisis de ansiedad antes de meterme a bañar. El café no me hizo mucho bien, el cigarro hizo que me temblaran las manos; justo antes de meterme a la ducha me vi en el espejo con la piel tan pegada al esqueleto, que mi primer impulso fue comenzar a rascarme la cabeza.

Cómo se nota que el chico no me ha visto desnuda, por eso piensa que las clavículas no se me ven a través de la grasa y de la piel, por eso no me cree que las costillas se me ven a los lados del esternón, como pequeños peldaños, sobre los pechos, marcando mi constitución.

De nada sirve que digamos lo que queremos, o que amamos, o que queremos. De cualquier forma voy a quedar mal, o no me van a querer, o el gen de la relación estable no se me ha desarrollado. Luego recuerdo que Maricarmen dice que debo quitarme el estigma, la soledad, el desatino.

Con todo eso me gusta como me veo, el último corte de pelo quedó de lujo, debo admitirlo. Y el color chocolate en la cabellera de Mafka, se ve fabuloso. Qué gran ayuda puede ser una tarde de pelo y café, de conversación y compañía. De dejar de hacer tríos que no llevarán a ningún lugar.

Nunca supe, o no recuerdo haberlo sabido.
Y de pronto muchas personas se hacen presentes, y el tiempo nunca alcanza. El regreso a casa hoy me hizo sentir que era domingo, quizá por eso me puse algo de malas.

Uno de los chicos tiene novia pero quiere a la chica que acaba de conocer; ésta quiere al amigo en común, que a su vez no quiere a nadie por miedo. Quizá quiera al chico que tiene novia, y entonces es un trío que (viéndolo así) resulta perfecto cuando los tres caminan por la calle, ella en medio, de la mano de uno y del brazo del otro.

Hoy sentí que el amor no tiene razón. Difícil es ser correspondida, esperar, recibir llamadas, seguir deseando. Hoy odié los anillos de compromiso, los matrimonios, las relaciones duraderas, los bebés en camino. Fui un grinch de primavera, en pleno verano.

Encima, la lluvia nunca llegó.

Me absorbe el entorno, las palabras, las discusiones, los sentimientos, las indecisiones. Aún cuando ya no me dan miedo las decisiones, ya no quiero volverme tan loca, tan sola, tan así.

2 comentarios:

Lilith dijo...

Esta bien ser Grinch por un ratito... ya te llegará el que te quite ese sentimiento y cambie por otro que te llene.
Besos!!!

MAM dijo...

'el gen de la relación estable no se me ha desarrollado'... trazzzz!
Esa frase la he escrito tantas veces y de tantas maneras distintas; pero empiezo a creerme que no está mal, hay quien nace hombre y quien nace mujer, hay quien nace para echar raíces y quien nace para caminar...
Sea pues, caminemos... WTF?!
Un abrazo, Mariposa!