Literalmente me venía durmiendo cuando me subí al metro en la estación Cuatro caminos. Todavía no me podía reponer de la trasnochada de dos días antes, y como siempre, abracé el bolso, me puse la mano en la barbilla y comencé a dormitar atenta porque me bajaría en Tacuba.
En una de esas que abrí los ojos, un chico de lentes de pasta se sentó frente a mi y lo miré porque curiosamente él traía abrazado un portafolios. Seguí pestañeando y pude darme cuenta que no me quitaba los ojos de encima.
Próxima estación, Tacuba. Correspondencia con línea 7, direcciones el Rosario-Barranca del muerto.
Al escuchar el mensaje me levanté como resorte, y me bajé del vagón. Comencé a caminar aprisa aprisa para transbordar hacia Barranca, ya iba enfilada por el largo pasillo cuando siento una manita en mi hombro que delicadamente me tocó dos veces.
Era el chico del portafolios: "hola, disculpa ¿cómo te llamas?" Todo me pasó por la cabeza en uno de esos instantes inmediatos que parecen durar horas. Sonreí ampliamente y le dije: "No, lo siento, mejor no". "Gracias" -me respondió, y seguí caminando.
Luego, la risa me invadió y pensé "Bravo, bravo, por el chico del portafolios". Llevo meses pensando que los chicos ya no acostumbran abordarnos, que ahora esperan que nosotros demos el primer paso y ¡zim zam zum! la ciudad y mi querido metro me sorprenden mostrándome que todavía existe quien me quiera abordar aunque sólo me haya visto unos minutos mientras dormitaba.
La razón de mi respuesta tiene un trasfondo enorme, que bien da para muchas historias más. Hoy he decidido quedarme con el "No, lo siento, mejor no", ya que me bastó que el chico caminara tras de mi.
Felices sorpresas.
Feliz metro.
Arriba la Ciudad. Que la disfrutes...
3 comentarios:
Pues bien por el chico del metro y por lo menos lo bateaste amablemente, jeje. Disfruta esos pequeños pero significativos "alimentos para el ego".
xoxoxo
Si que es raro que alguien haga eso jeje yo la verdad no acostumbre "abordar" a las mujeres pero es que la verdad soy bien penoso :P
Saludos!
yo me uno al "bravo" para el chico del metro. Tuvo el valor para a bordarte y el valor para retirarse decentemente sin insistir.
Bravo por tu belleza que atrae ojos hacia ti.
Bravo para la ciudad.
Sigue sonriendo.
Te quiero
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