En contra de todos mis pronósticos, ayer salí a cenar con un gran amigo a quien tenía meses de no ver. Me llamó por ahí de las 19 y pasaditas las 20 nos encontramos en un restaurante de comida italiana por mis rumbos. Él, chico del sur, hacía más de diez años que no venía por acá.
Regresé casi a la media noche. Lo pasamos muy bien, platicamos mucho sin llegar a profundidades. Me hizo un regalito: para pagar el estacionamiento tuvo que cambiar un billete y me dijo "escoge la revista que quieras" y me compró la Vogue de España. Yupi yupi. Llegué a casa a quitarme las botas y a leer mi revista mientras pensaba qué linda cena me regaló y cuánto tiempo pasará para volverlo a ver...
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Hablamos de las experiencias pasadas, de los proyectos de vida y de la cerrazón de la gente. Me dijo, "déjalo ir, déjalo ir, qué importa si no cerraste el círculo o si no le diste vuelta a la página, déjalo como está y sigue adelante". Creo que no tuvo idea de lo bien que me hizo escuchar esto. Él estaba haciendo referencia a las decisiones que ha tomado los últimos cinco años, pero me vino como anillo al dedo.
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Como siempre, el tiempo apremia. Tengo que apurarme y ponerme a escribir sin dormir de ser necesario. Por eso ahorita estoy en la Facultad. En contra de todas mis ganas de dormir todo el día, me levanté y me vine para acá.
Tengo que hacerlo por mi, ya no importa más nada.
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Ayer, 12 de febrero, cumplió 60 años Joaquín Sabina.
Desde en la mañana no dejaron de poner canciones suyas en la radio. Me puso de buenas y me acordé muchísimo de la gente con la que comparto el gusto por él. Feliz Cumpleaños Joaquinito.
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Me temo que otra vez mis hormonas están bien locas. Eso me preocupa. Me siento mal y los síntomas de mi padecimiento mamario se agudizan. Estoy llena de agua y me siento en altamar.
Las locuras que hace uno buscando explicaciones: hoy a las 6 de la mañana me levanté para hacerme un test con la primera pipí del día. Por supuesto que no estuve encinta, pero durante esos cinco minutos de espera para saber los resultados, disfruté pensar "qué pasaría si..." salieran dos rayitas en lugar de una, se hubiera roto el preservativo, me hubiera amado más, hubiera sido el hombre para mi, hubiera sido la mujer para él, hubiera tomado una decisión diferente.
Me reí, abracé al gato y me quedé dormida. A las 7:30 volví a despertar, y revisé las rayitas... still one. Debo hacerme a la idea de que mi periodo llegará cuando se le de la gana, así sea diez o veinte días después.
1 comentario:
Se que hace un rato que no comento, pero no por eso he dejado de leerte, pues soy adicta a tus lineas (poco a poco me pondre al corriente). Me encanta que la hayas pasado bien, que tengas tu revista y que reencuentres viejas amistades, aunque a veces seamos medio malcriados...Oye, no sabia lo de Sabina!! pondre muchas canciones suyas al rato, creo que empezare con "contigo" que es mi favorita...
Espero que pronto te sientas como en la orilla de la playa tomando cocos con ginenbra (por aquello de que te sientes en altamar)
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