De un tiempo a esta parte, no apoyo las reconciliaciones. No me gustan. Ya no era partidaria de ellas.
Hasta que, claro, vino una gran pelea. Y después de un par de semanas, varias charlas, tres acuerdos, dos comidas, una noche, y darnos cuenta que esto es verdadero amor, vino una gran reconciliación.
Pienso de pronto, que lo importante no es la pelea o si hay o no reconciliaciones, sino si la otra parte tiene un buen corazón.
De pronto me siento llena. Feliz. He aprendido mucho en estos tres meses.
No todo termina después de una gran pelea. No todas las personas van a rompernos el corazón. Sí se sabe acerca de mañana. Sí podemos decir lo que esperamos de la vida y del corazón, para aprender a compartirlo todo.
Me siento muy feliz.
Y definitivamente, no todos los hombres son iguales.
viernes, 2 de noviembre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
Tesis pasadas, tesis presentes.
Después de mi examen profesional, comencé a demeritar en cierta forma, a mi trabajo de titulación. Mi tesis de pronto se mostraba ajena y lejana a mi. Hablar mal de mi tesis profesional era al mismo tiempo estar demeritándome a mi misma, siempre creyendo en el fondo que alguien iba a llegar "salvarme" o a decirme que yo y mi carrera sí valíamos la pena.
Casi tres años después, estoy terminando mi segunda investigación académica, una tesis de maestría que me ha costado muchísimo trabajo, pero que también ha sido satisfactoria.
Y de pronto, he tenido la necesidad de regresar a leer mi tesis profesional, y me he dado cuenta de que es un trabajo muy bien hecho, muy bien escrito y dirigido de manera excepcional. Ahorita, por ejemplo, me siento más perdida en el tema que cuando escribí esa tesis.
Y la tengo que acabar. Las tesis se terminan, caray, no pueden ser tesis eternamente presentes. Tienen un destino como todos nosotros, y ese es convertirse en objeto del pasado, en el mismo instante en el que se terminan de escribir.
Casi tres años después, estoy terminando mi segunda investigación académica, una tesis de maestría que me ha costado muchísimo trabajo, pero que también ha sido satisfactoria.
Y de pronto, he tenido la necesidad de regresar a leer mi tesis profesional, y me he dado cuenta de que es un trabajo muy bien hecho, muy bien escrito y dirigido de manera excepcional. Ahorita, por ejemplo, me siento más perdida en el tema que cuando escribí esa tesis.
Y la tengo que acabar. Las tesis se terminan, caray, no pueden ser tesis eternamente presentes. Tienen un destino como todos nosotros, y ese es convertirse en objeto del pasado, en el mismo instante en el que se terminan de escribir.
martes, 9 de octubre de 2012
Martes nueve de octubre de 2012.
Apenas hace un día me ha caído el veinte de que el otoño me está enfriando las piernas todas las mañanas. Apenas me está cayendo el veinte de que el año está por terminarse, y el resto de los ciclos que quedan, están por cerrarse.
Me siento muy feliz por tener en mis manos las decisiones venideras. No puedo creer que por fin, dos años después, estoy terminando mi tesis de maestría. Tengo muchas preocupaciones encima, estoy muy cansada de todo esto y del jaleo del posgrado, de toda la competencia... pero ya nada importa porque estoy por terminar.
Es otoño y el viento revuelve mi cabello como si fuera las olas del mar.
Es otoño y estoy feliz, porque todo esto pronto va a acabar.
martes, 28 de agosto de 2012
Viva la vida
Hace un año viví una de las noches más angustiantes de toda mi vida.
Me alegro sobremanera de que todo eso haya quedado atrás, que haya podido tomar nuevas decisiones y haya podido salir adelante. Muchas gracias a toda mi gente, que se convirtió en mi red de apoyo para salir adelante. Gracias a mis hermanas, a mis amigas y amigos, a mis colegas, mis compañeras mujeres del Centro de Apoyo contra la Violencia Intrafamiliar, y a toda la gente que nunca dejó de confiar en mi.
Si hace un año me hubieran dicho que hoy las cosas iban a estar así, no lo hubiera creído; pero gracias a Dios la vida tomó otro camino y hoy soy muy feliz.
Di no a la violencia.
No más violencia contra las mujeres.
Mujer, no estás sola. Busca la otra forma de vivir. Sí es posible.
Me alegro sobremanera de que todo eso haya quedado atrás, que haya podido tomar nuevas decisiones y haya podido salir adelante. Muchas gracias a toda mi gente, que se convirtió en mi red de apoyo para salir adelante. Gracias a mis hermanas, a mis amigas y amigos, a mis colegas, mis compañeras mujeres del Centro de Apoyo contra la Violencia Intrafamiliar, y a toda la gente que nunca dejó de confiar en mi.
Si hace un año me hubieran dicho que hoy las cosas iban a estar así, no lo hubiera creído; pero gracias a Dios la vida tomó otro camino y hoy soy muy feliz.
Di no a la violencia.
No más violencia contra las mujeres.
Mujer, no estás sola. Busca la otra forma de vivir. Sí es posible.
jueves, 16 de agosto de 2012
Con todo y miedo, vas.
A pesar de lo difícil que fue sobreponerme de mi última relación, ahora me alegro de haber contado con la ayuda que me brindaron para salir adelante. Gracias a eso, ahora puedo ver todo en un plano horizontal, un mapa completo, rompecabezas para armar, o digamos, las cartas sobre la mesa.
A pesar de lo difícil que es darse otra oportunidad para conocer, confiar y querer a otra persona, en esta ocasión me propuse intentarlo desde la génesis de un noviazgo. La primera cita, conocerse a través de una conversación. Cine, cena, abrazo de despedida. Llamada por teléfono antes de empezar el día. Mensaje a la hora de la comida. Llamada antes de ir a dormir. Fotografías. Nuevos recuerdos. Nuevos planes. Un nuevo proyecto.
Estoy ilusionada.
Es la primera vez en mi vida, a punto de cumplir 29 años, en la que pude explicarle claramente a un pretendiente qué es lo que espero de mi misma, de una relación, y de mis planes a futuro. Me entendió. Hablé alto y claro, sin pena, sin titubeos. Una noche antes de esa cita, estaba acostada en la cama dando vueltas, aterrada porque no sabía qué iba a pasar en la cita del día siguiente. Y con todo y miedo, me levanté por la mañana, me arreglé y estuve lista para que el chico pasara por mi. Con todo y miedo, fui. Me siento orgullosa de haberlo hecho.
No se sabe nada, pues, como en toda relación que inicia. No se sabe siquiera, si vamos a llegar a fin de año... pero eso no importa. Me siento viva, caray, bien viva. Con todo y miedo, lo estoy intentando y me estoy permitiendo vivir la experiencia de conocer a un chico como si fuera la primera vez.
Y en realidad es la primera vez. Primera vez que puedo expresarme así, frente a una persona que me propongo conocer, y confiar en él. Primera vez que pongo límites, que proyecto seguridad, y que logro mostrarme tal cual soy. Estoy contenta.
Es la primera vez que sin miedo, salgo a la calle tomada de la mano de un chico, sabiendo que mi corazón está tranquilo. Es la primera vez que no siento aquella ansiedad recorriéndome las manos, hacia los codos, los hombros y parte del cuello. Es la primera vez que me tomé el tiempo suficiente para pensar las cosas, para tomar decisiones y para elegir, sin esperar que eligieran por mi. Es la primera vez que le digo a alguien que me gusta, sin arrebatos ni impulsos.
Es la primera vez que me siento feliz, después de haber aprendido a vivir con el alma rota.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)