Llueve, llueve, no se detiene. Quiero que ya venga el otoño a hacer con sus hojas amarillas, maravillas en mi cuerpo. Te extraño mucho. Te extraño más de lo que te imaginas. Te extraño más de lo que imaginé.
Puede ser que te hagas dependiente de mi, que yo me haga dependiente de ti, o que seamos completamente codependientes. Sin embargo, afortunadamente tenemos nuestras noches, las horas por la tarde que no compartimos con nadie más. Te extraño, demonios. Ayer fue la primera vez que me dijiste que estoy deprimida, que no quieres dejarme, que no sabes qué se debe hacer cuando no quiero hablar con nadie.
Gracias. Algo bueno debí haber hecho hace algún tiempo, para que ahorita tú estés llegando a estacionarte en mi vida.
Soy afortunada. No soporto tanto estrés, no puedo vivir bajo tanta presión, y sigo escribiendo hojas maravillas; y el puto verano no trae más que agua, y el otoño me promete hojas amarillas.
Te extraño mucho, no sé qué hacer para estar más sin ti.
Puede ser que te hagas dependiente de mi, que yo me haga dependiente de ti, o que seamos completamente codependientes. Sin embargo, afortunadamente tenemos nuestras noches, las horas por la tarde que no compartimos con nadie más. Te extraño, demonios. Ayer fue la primera vez que me dijiste que estoy deprimida, que no quieres dejarme, que no sabes qué se debe hacer cuando no quiero hablar con nadie.
Gracias. Algo bueno debí haber hecho hace algún tiempo, para que ahorita tú estés llegando a estacionarte en mi vida.
Soy afortunada. No soporto tanto estrés, no puedo vivir bajo tanta presión, y sigo escribiendo hojas maravillas; y el puto verano no trae más que agua, y el otoño me promete hojas amarillas.
Te extraño mucho, no sé qué hacer para estar más sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario