Crecí escuchando a mi madre decir que las mariposas le traían a uno mala suerte en el amor. Mi hermana mayor pensaba lo mismo que mi madre, lo que no es de extrañarse. Yo, en cambio, me aferré a pensar que las mariposas me traerían suerte y buen augurio siempre que las trajera conmigo.
Siempre que vinieran conmigo.
Siempre que quisiera convertirme en una de ellas.
Ahora sé que mi madre no tenía razón. Ahora sé que soy muy afortunada. Hoy estoy segura de que lo que uno desea verdaderamente, se hace realidad. Sé que puedo cumplir todo lo que me propongo, que lucho por mis sueños, que logro hacer lo que siempre soñé. Las metas están allí para alcanzarse.
Y escúchenme bien: el amor llegó para quedarse.
Siempre que vinieran conmigo.
Siempre que quisiera convertirme en una de ellas.
Ahora sé que mi madre no tenía razón. Ahora sé que soy muy afortunada. Hoy estoy segura de que lo que uno desea verdaderamente, se hace realidad. Sé que puedo cumplir todo lo que me propongo, que lucho por mis sueños, que logro hacer lo que siempre soñé. Las metas están allí para alcanzarse.
Y escúchenme bien: el amor llegó para quedarse.
2 comentarios:
Que emoción!!!!!! Felicidades amiguis!!! yo creo que las mariposas son de buena suerte
Besos!!!
Lo verdaderamente dificil es mantener a la mariposa viva, sin que esté en cautiverio y sin que se marche para siempre...
He ahí el reto...
Un abrazo, Mariposa querida!!
M
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