lunes, 20 de octubre de 2014

...con papel de colores en vez de periódico, y brandy y flores en vez de sangre y semillas.

Extraño ir y venir en la línea del tiempo como lo hacía antes.
Extraño mucho de lo que hacía, pero poco a poco he dejado de extrañar la ansiedad que me muerde los dedos de los pies. Ha vuelto, aquí anda como aura rondando mis codos y lamiendo las yemas de mis dedos. Se lleva mis dientes, rechina mi quijada por las noches... ya no la extraño, aquí la tengo.

No puedo recorrer la línea del tiempo porque no existe. No puedo recorrer mi línea del tiempo porque me duele, me duele muchísimo.

No he podido parar de llorar, y según entiendo eso es bueno. No sé todavía qué es lo que voy a hacer, porque casi para todo tengo una estrategia, menos para un desbordante trastorno de ansiedad. Lo único que he decidido es dejar de obligar a mis demonios a estar dormidos, de alguna forma tienen que apaciguarse, pero ahora he decidido que estén despiertos; me gustaría ponerles la jaula más linda, con papel de china de colores en vez de periódico, y con brandy y flores en vez de sangre y semillas. Estos demonios también son míos, aunque me caigan mal y estén medio feos, pero son míos y los acepto. No puedo meterlos a un cajón y pretender que no existen, no puedo meterlos de regreso a su jaula para obligarlos a dormir, eso será siempre una farsa. Pero tendré que hacer las paces con ellos, pedirles que no me lastimen cuando quiera yo caminar por mi línea del tiempo como antes, como si nada.

Los demonios siguen en su jaula pero están sueltos, ya no fui capaz de seguir manteniéndolos amarrados ni encadenados. ¿Ahora qué voy a hacer?