domingo, 15 de enero de 2012

Necesité de mucho valor para empacar mis cosas. Ahora no sé de donde sacar valor para desempacar.
Deshacer maletas significa haber llegado al destino, y yo estoy segura de que mi barco todavía no encuentra en donde encallar.
No me quiero establecer aquí, pero encontrar un departamento en esta ciudad es tan difícil como encontrar al amante perfecto.
¿Alguien tiene alguna sugerencia?

miércoles, 11 de enero de 2012

La semana pasada me robé una cuchara hermosa, redonda y brillante, de un restaurante al que fui a tomar una taza de ponche.
Creo que estoy regresando a ser yo misma, otra vez.

viernes, 23 de diciembre de 2011

La CYB, antes de ser la B grande de México.

“Las maravillas de las mil y una noches fueron cuentos de niños. Las maravillas de la ciencia moderna son realidades” --publicidad de la CYB de El Buen Tono, 29 de marzo de 1924.

Qué maravilla esto, de estudiar la publicidad de la radiodifusión mexicana.
Hoy me siento feliz.
Con toda sinceridad se lo dije, el miércoles por la noche, caminando en el parque de la calle Dakota: "No necesito prozac, cuando uso estos zapatos de tacón".

jueves, 15 de diciembre de 2011

Trece de aquí en adelante.

Me siento como si nunca fuera a volver a ser la persona que fui.
Y probablemente tenga razón. Claro, si fuese una persona que aprende de sus errores, para no volver a cometerlos, entonces no debiera volver a ser la misma persona. Entonces no debo comenzar a extrañar lo que fui, o a sentir que algo me hace falta.

Hace dos días que fui a reiterar mi declaración, poner al corriente a la autoridad y a dos charlas que me era obligado asistir. Lo que más me aterra es que durante las charlas, lo que me di cuenta fue que todo lo explicado parecía encajar perfectamente con la descripción de mi familia.

¿Somos en verdad resultado de los errores de nuestros padres, y de sus traumas?

¿Realmente nuestra personalidad está construida con patrones y conductas aprendidas desde el subconsciente?

Mariposa Esponja, me debería hacer llamar. Ojos abiertos, adiós párpados en mis oídos, que de aquí en adelante sólo trece semanas y nada más. Justo cuando más escéptica me he vuelto, debo entonces proponerme absorber y aprender todo lo que más pueda.

Me voy a reponer de esta.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Yo no sé de donde, pero tengo que sacar fuerzas para ponerme a trabajar y terminar todos mis pendientes.
Sé lo que debo hacer, pero eso también me provoca miedo...

viernes, 11 de noviembre de 2011

Soy yo

No sé que es peor
que me des consejos o me des razones.
Entonces no hables por mi,
yo solo hago música para camaleones.
Fito Páez, Música para camaleones.

¿En qué me he convertido? ¿Quién se supone que soy? El último año y medio me la he pasado haciendo todo lo que se supone que debo hacer, sin sentarme a pensar si era realmente lo que yo quería hacer.
He descuidado mi carrera, me he descuidado a mi misma, y metida en una obsesión frenética por sacar adelante mi relación, también me he olvidado de ella.
Sin un desempeño prometedor, sin marido, sin trabajo, sólo con un sueldo que llega mes a mes y que ni siquiera me he empeñado a desquitarlo... ya no sé exactamente quien soy.
Y me deprimo, ¿eh? Me deprimo muchísimo. De golpe y porrazo me he dado cuenta de que no he conseguido las cosas que me había propuesto. Me vi enfrascada de pronto en un juego de matrimonio, cuando nunca me propuse casarme; yo sólo quería un espacio para mi misma, poder compartir con el otro, seguir dedicándome a lo que por tantos años me dediqué... ¿Y ahora qué? ¿Cómo chingados voy a reparar todo el daño que me he hecho y que le he hecho a los que me rodean? ¿Cómo voy a recuperar o tratar de resarcir el tiempo perdido? ¿Cómo voy a enmendar tantas decisiones erradas?

Soy yo, carajo. La que me habla del otro lado del espejo, soy yo. Soy la que maneja a toda velocidad sobre un volkswagen negro, habitando la ciudad más histérica y más grande del mundo. Soy yo la que disfrutaba escuchar a Fito Páez por horas y horas, la que no dejaba de escribir aunque el sol se ocultara por mucho tiempo, la que no dejaba de vivir. Esa soy yo. Más vale que lo recuerde todos los días.