¿Cuántas veces he dicho que no me importa nada? ¿Cuántas veces lo he dicho fingiendo u ocultando algún sentimiento? ¿Cuántas veces lo he dicho de verdad? Tengo que dejar de hacerme tantas preguntas. Tengo que dejar de sentir que el piso por el que camino no es firme. Tengo que creer que las cosas que escucho son de verdad. Tengo que seguir haciendo uso de estos párpados que le puse a mis oídos.
Tengo que dejar de sentir que soy una mariposa de exhibición, de esas que tienen el lomo pinchado con un alfiler.
Alguna vez mi hermana oaxaqueña me dijo que debía de dejar de preocuparme por las cosas que no podía cambiar, que debía dejar de preocuparme por el dinero, por las cabezas de mis hermanas, por el corazón de mis padres. Me dijo también, que debía sólo hacer las cosas que yo creyera que eran las correctas, las que en ese momento debía hacer. Debía hacer lo que me hiciera feliz.
La semana pasada el premio Edmundo O'Gorman me regaló su libro. Le escribió una hermosa dedicatoria que termina con la frase "que el brillo de tus ojos no mengüe nunca". Cerró el libro y al dármelo me dijo "Mariposa, debes buscar tu felicidad, estás muy cerca de encontrarla, aún cuando las cosas no han salido como lo esperábamos, debes seguir rascándole, buscando, seguir el caminito que vas trazando". Y yo, llena de la misma susceptibilidad que me hizo llorar con el tai chi, le dije que tenía razón.
Las familias, coincido con mis amigas, no son las que esperábamos ni las que escogimos. En cambio, la vida nos da la maravillosa opción de elegir una familia alterna, la del corazón, la de la amistad. Esa familia es la que me impulsa a seguir adelante. Creo que soy resultado de ella.
Hoy, que verdaderamente no sé qué hacer, no sé qué va a suceder, no sé si tengo ganas de seguir o de echarme a dormir; hoy, en el fondo de mi corazón sé que debo seguir a como dé lugar. Me cuesta mucho trabajo. No puedo fingir que no pasa nada, no se me da, no me va, no es mi estilo. No puedo caminar preocupándome por todo lo que sucede, buscando soluciones que no me competen, tomando responsabilidades que la gente me atribuye; haciendo caso de las opiniones de personas que no saben como soy.
Me resisto a escribirle un final a la historia que comencé. Me resisto, aún cuando se le haya escrito que tenía caducidad, aún cuando el final lo traigo dándome vueltas en la cabeza. Es bien sabido que las medicinas se pueden consumir aún meses después de la fecha de vencimiento, y que los yogurts caducados se pueden beber un par de días después.
Hoy debo llenar de papelitos el espejo que tengo enfrente. No es fácil asimilar que confundí el espejo con la ventana. La realidad se debe mirar de frente.
2 comentarios:
Mariposa, creo que es fundamental que todo el tiempo te estes formulando preguntas. El día que dejes de preguntarte cosas espero que sea porque te has quedado sin dudas y no por otras cosas.
Sabes? Mi espejo esta lleno de papelitos, cartas, dibujos, recordatorios y siempre que me veo en el espejo leo uno diferente, siempre me hacen sonreir desde muy temprano.
Sonrie y que aunque confundas el espejo con la ventana veas un lindo panorama fuera.
Saludos, abrazos y besos Mariposa.
Cuidate mucho. (:
Mariposa, creo que es fundamental que le hagas caso a SonrisaMiel. Sólo sonríe, como SonrisaMiel, como yo, como todos.
Un beso, un abrazo.
*Comentada la anterior.
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