Tanto odio, tanto amor y tantas cosas...
Yo creí que no todo estaba perdido. Tomándote de mi mano, con el corazón te digo que yo pensé que todo esto se iba a salvar y que ibamos a salir adelante.
Siempre he pensado que hay momentos en la vida que sólo se viven por algo, para tener alguna enseñanza o simplemente porque no había nada más que hacer. Que hay momentos en que se tienen que pasar como si fueran requisitos en una época, probablemente algunas crisis, o sobre pueblos enteros en forma de dictaduras militares o regímenes políticos que cumplen procesos. Hay personas que de igual forma llegan a nuestras vidas a hacer "mosca", a hacer que no pase nada, que perdamos el tiempo o que le saquemos todo el provecho posible.
Siempre he pensado que hay momentos en la vida que sólo se viven por algo, para tener alguna enseñanza o simplemente porque no había nada más que hacer. Que hay momentos en que se tienen que pasar como si fueran requisitos en una época, probablemente algunas crisis, o sobre pueblos enteros en forma de dictaduras militares o regímenes políticos que cumplen procesos. Hay personas que de igual forma llegan a nuestras vidas a hacer "mosca", a hacer que no pase nada, que perdamos el tiempo o que le saquemos todo el provecho posible.
Yo era muy feliz. Las imágenes pueden hablar de ello. Y ahora, cuando le cuento al Rey Sol como era mi vida en ese entonces, me doy cuenta de que no todo estaba perdido, y de que hice lo que pude, y de que el dolor se me ha dispersado a través de los acontecimientos.
Ahora puedo afirmar que la relación que viví fue Muy. Fue una relación muy corta, absolutamente pasional, sumamente amorosa, y totalmente falsa. Fue una relación violenta por naturaleza, agresiva por costumbre y conveniencia. Cariñosa a madres, porque vivíamos un círculo de violencia perfecto. Determinante. Envolvente.
A esta fecha, en la que puedo ver los últimos dos años como una película que pasa frente a mis ojos, y puedo ir y venir por la línea del tiempo a mi antojo, me doy cuenta de que aún cuando yo haya creído que las cosas podían salvarse, era imposible seguir viviendo de aquel modo. Todo dura hasta que se acaba, ¿o no? No hay mal que dure cien años, ni mujer cuerda que lo soporte.
***
Ayer fui a desayunar con mis amigas. Nos la pasamos de lujo. Y en uno de esos brincos de tema en tema, una de ellas me preguntó: ¿no habrá un hombre que repase al cien por ciento las cosas que nos gustan, y se las aprenda, para convertirse en una persona absolutamente compatible con nosotras? Hicimos una pausa. Le pregunté que si eso significaba no dejar nada al azar ni a la espontaneidad, me dijo que sí, que todo fuera premeditado, literalmente hacerse compatible a fuerza a una persona. Me quedé callada. Sí, eso fue lo que el hombre de los ojos verdes vino a hacerme a mi; en algún momento lo pensé pero no dudé, pensé que era increíble la forma en la que habíamos encajado.
Luego de la película de terror, de las pérdidas y del dolor, me doy cuenta de que no fue casualidad, sino que así planeó las cosas para que sucedieran. Era muy perfecto, muy lo máximo, muy increíble, muy, muy, muy... muy desolador.
Y así como llegó, me fui y se terminó. Yo le dije al Rey Sol que perdí todo lo que tenía, y el me respondió que no, que me quedé conmigo misma y aprendí a escuchar a mi cerebro.
Qué difíciles son los síndromes de abstinencia.