Las personas te tratan mal, y luego se hacen las ofendidas, ellas siempre querrán ser las víctimas y protagonistas. Piden que les hagas caso, les des consuelo y compañía, y después se olvidan de ti. Las personas te buscan solo en fin de año, para venderte jafra para Navidad. No entienden que quienes ponemos un límite firme, lo hacemos por nuestro propio bien, nuestra propia entereza y autoestima; no, lo que "malentienden" es que somos exagerados, que sobreactuamos, porque no entienden que los limites también se ponen para nosotros mismos. Las personas creen que pueden dejarte de hablar o de responder mensajes o las llamadas, creen que pueden dejarte plantada cuando les plazca, y que no habrá consecuencia, creen que siempre estaremos ahí para cuando tengan tiempo o para cuando quieran solventar alguna necesidad. Las personas creen que pueden hablar a nuestras espaldas y criticarnos y jodernos y envidiarnos, con cosas como "te quedó grande el Doctorado", "los hijos se tienen después de terminar la tesis doctoral", "termina la tesis antes de que tu hijo crezca, porque después será imposible que te deje en paz para trabajar", "haremos todo lo posible porque consigas trabajo, porque vamos, se ve que te cuesta trabajo y que la pasas mal", "ah, te embarazaste, esa es tu pinche gracia". Las personas creen que pueden abusar de los demás, físicamente, verbalmente, laboralmente, académicamente, emocionalmente; creen que pueden tratarte como si fueras una cosa de distinta categoría porque sienten que tienen poder, creen que saber más que los demás es el fin último en esta vida. Se sienten con la autoridad de eliminar el saludo cortés o una respuesta amable en público, porque consideran qué hay quienes no se lo merecen. Las personas creen que pueden hablarte de forma grosera y asumir que eres ignorante, y después tratar de comunicarse contigo como si nada. Las personas han olvidado ser amables, y -que triste- han olvidado ser amables con ellas mismas.
Las personas han creído que soy una mujer que soporta que sean descortés con ella, que le hablen mal y que la ignoren, pero no es así.
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