No tienes idea de cómo me alimenta hablar contigo.
No estoy segura de que debas saberlo, quizá debería guardarme este secreto como me he guardado muchos más.
Leerte y escucharte son un oasis en mi desierto. Por mucho, mi vida es tranquila y en lo más esencial está resuelta, pero se ha vuelto muy aburrida. Y es entonces cuando añoro lo que no tengo, extraño lo que no fue, me hace falta tenerte porque no sé cómo es estar contigo. Esta tarde me quedé dormida pensando que te abrazaba, y al despertar y darme cuenta de que estaba sola en mi cama, pensé que habrá un día en que lo pueda hacer, claro si tú me lo permites.
De algún modo tengo que parar, pues no puede ser que estas ilusiones me alimenten. Trataré de llenarme de cosas más tangibles. Sólo quería escribirte otra vez, pero creo que no lo volveré a hacer, pues no quiero que te vayas.
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