Le doy vueltas y vueltas y no le veo para donde pudo haber
ido esta historia, más que para este final.
Ahora que mi hijo tiene varicela, me acuerdo de cuando me dio
varicela a mi y te tocó llevarme al doctor, me dio en tu casa, en donde no
querías que yo estuviera. No entiendo qué tanta mierda pasó tantos años por mi
cabeza, para haber regresado a tu lugar tanto tiempo, tantas veces. Alguna vez
escuché a una mujer decir que ella en cada ruptura tenía que poner a los
océanos de por medio, y se iba. Ahora pienso que yo tuve que poner a mi hijo
frente a mi, para protegerme de ti, para saber que no tenía que volver a donde
tu estás.
Como lo escribí en mi última carta, maduré muy cabrón y el límite tardó mucho en llegar, pero afortunadamente llegó para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario