domingo, 16 de junio de 2013

Domingo por la mañana.

"Llamo para saber cómo estás. Para saber cómo dormiste. Llamo para decirte que puedes llamarme cuando quieras, no importa la hora. Anoche no te llamé porque temí despertarte, de haber sabido que estarías despierta, te hubiera llamado. Debí llamarte.
No estás sola. Si es necesario iré para allá, contigo, a verte. Estoy contigo y estoy al pendiente. Ten esa seguridad, y ten un buen día."

Esta llamada la voy a guardar por el resto de mi vida, dentro de mi corazón.

Es maravilloso lo que puede hacer una voz sincera por teléfono, que habla con voluntad, desde el corazón.

De esto está hecha la vida.

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