Muchas gracias por escribirme, entiendo aquello de que los correos se van formales de modo institucional, y también entiendo esta maravilla de que digas “aprovecho para comentar”… Yo, bueno no sé cómo decirlo, la verdad es que estoy hecha un torbellino de ideas pero sobre todas ellas, me siento rebosante de alegría. Haberte visto y compartido contigo una mañana, ha sido de las cosas más lindas que me han sucedido durante este año. Estaba tan feliz, que me tomé una foto luego de despedirnos, para no olvidarme de lo que había vivido. Foto que te comparto adjunta a este correo. Mi corazón se llenó de un montón de recuerdos de aquel tiempo que pasamos juntos, una vez al despedirnos le tomé una foto a mis zapatos y al tapete de mi coche porque estaba lleno de flores de jacarandas, sin haberme dado cuenta habíamos conversado durante mucho tiempo al despedirnos bajo una jacaranda que después se vino conmigo en el coche y me llenó de pétalos morados los tacones y también el corazón.
Soy medio bruta para esto, porque me voy como hilo de media escribiéndote cuanta cosa me viene del alma. Curiosamente ahora nos vimos un 9 de agosto, y hace 5 años pasamos juntos la noche del 10 de agosto, con lluvia y con vino tinto y con cientos de carcajadas que, qué barbaridad... a veces me llenan de vergüenza, pero de alegría por haberlas reido contigo.
Ahora pienso que no sé de dónde saqué fuerza para superar todas esas emociones y sensaciones que viví contigo. Prefiero evadirlo y no razonarlo, porque se me llenan los ojos de lágrimas de darme cuenta de cuánto te extraño.
Gracias por conocerte, gracias por ti y por tomarme de la mano aunque estemos lejos.
Con mi corazón, latiendo para siempre junto al tuyo,
RP.
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